Mensaje de bienvenida

¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

domingo, 26 de abril de 2015

Visita al CEIP El Molinico, de La Alberca de las Torres, en el Día del Libro.


Los alumnos de 4ºcon Rosa, la directora y Mª José, su tutora.

Mi visita a los colegios para pasar un rato con los chicos y chicas es, siempre, una experiencia enriquecedora. La última, en el día del libro, ha sido al CEIP El Molinico, de La Alberca.
 María José Carrillo, profesora de cuarto de primaria, me invitó como otras veces, para charlar con sus alumnos sobre mi libro Tango, el perro pastor. El protagonista es un perro, y a los niños de esa edad les gustan mucho los animales, por eso creo que tiene tanto éxito entre ellos.
Los niños me recibieron como si me conocieran de toda la vida. Son muy alegres y simpáticos, y me hicieron unas preguntas muy inteligentes sobre el libro. Se notaba que lo habían trabajado muchísimo.  Estaban muy ilusionados porque podían conocer a su autora.
Los chicos estuvieron muy interesados y activos.

Al entrar a la clase nombro un secretario o secretaria para que  apunte todas las preguntas que me hacen,  me gusta poner una lista con todas

. Yo tengo mala cabeza y las suelo olvidar al día siguiente.
Aquí están las preguntas:
-¿Por qué decidiste ponerle al perro, Tango?
-¿En qué te inspiraste para escribir el cuento?
-¿Por qué decidiste que Luis no pudiese ver?
-¿Cuál es el libro que más te ha gustado de todos los que has escrito?
-¿Cómo te informaste para escribirlo?
-¿Has escrito una segunda parte?
-¿Cuánto tiempo tardaste?
-¿Cómo te diste cuenta de que te gustaba escribir?
-¿Por qué decidiste ese final?
-¿Escribías cuando eras niña?
-¿Escribirías una historia en dónde fueras tú la protagonista?
-¿Piensas escribir libros de otro género?
- ¿Es difícil escribir un libro?
-¿Cómo se te ocurren tantas aventuras?
-¿Todos tus libros son de aventuras?
-¿Cuántos libros has escrito?
-¿Cuántos años llevas escribiendo?
-¿Por qué elegiste Burgui para que transcurriese allí la historia?
-¿Cómo te sentiste al  terminar el libro?
Estuvimos un buen rato charlando y después vino el momento de firmarles el libro. María José Carrillo, su profesora, me hizo una foto con cada uno de ellos mientras se los firmaba.
Aquí con Lola, la niña que fue mi secretaria .
 
 
 
 
 
 


 Me dijeron que volviese cuando quisiera que se lo habían pasado muy bien; yo también disfruté mucho con sus ocurrencias,además se portaron estupendamente. Se nota que tienen una profesora
estupenda.
Me dejé allí veinticinco nuevos amigos.

 

sábado, 18 de abril de 2015

EL REPARTIDOR DE PESADILLAS , 1er. CAPÍTULO






Aquí tenéis el primer capítulo de mi último libro editado por Editorial Palabra. Si pincháis en el link podréis leerlo. Espero que os guste porque yo estoy muy contenta de cómo ha quedado.




lunes, 30 de marzo de 2015

El dragoncito presumido. 1er ciclo de Primaria


Dibujo de La abuela atómica.

El dragoncito presumido
Egberto vivía en una gruta en medio del bosque con su mamá dragona.  Era un dragón muy simpático, siempre estaba contento y tenía muchos amigos.
-¡Qué guapo eres Egberto! -Le decía su madre todos los días y a todas horas-. Eres el más guapo del bosque.
Egberto, al principio, se ponía colorado porque le daba vergüenza que su mamá estuviera todos los días erre que erre con el mismo tema,  pero tantas veces se lo dijo que el dragoncito empezó a creérselo de verdad y cuando veía a otros dragones siempre le preguntaba:
-¿Mamá, ese dragón es más guapo que yo?
- ¡Qué va! Ni mucho menos hijo, tú eres mucho más guapo. Tú eres lo más guapo que hay en este bosque.
Así, a fuerza de oírlo y oírlo, Egberto empezó a mirar por encima de su cuello a los demás y poco a poco se convirtió en un dragón muy presumido. Sus amigos se cansaron de él y al final se quedó solo, no tenía con quién jugar. Así que aparte de ser muy guapo, como decía su madre, se convirtió en un dragón muy solitario y aburrido.
Siempre que salía de paseo por el bosque iba al lago y, como se veía reflejado en el agua, empezaba a hacer monerías con la cara para ver cuál de todos los gestos le favorecía más.
-¡Qué guapo que está mi Egberto! -repetía la madre sin darse cuenta de que estaba perjudicando a su hijo.
Un día el dragón se fue a dar un paseo para distraerse un poco cuando vio en el lago a un hada bañándose. Era la primera vez que se encontraba con una y le pareció que era lo más bonito que había visto en su vida.
El hada, que también era un poco tímida, al ver a Egberto se escondió detrás de un árbol.
-No tengas miedo -le dijo el dragoncito-, no voy a hacerte daño. Solo quiero admirarte despacio. Pareces muy suave ¿Me dejas que te toque una vez para ver cómo es tu piel? Me parece que la tienes mucho más suave que la mía. ¿A qué sí? –afirmó Egberto.
-Sí que es más suave. Todo el mundo sabe que los dragones tienen la piel muy áspera y cubierta de escamas.
-¿Yo tengo la piel muy áspera? –exclamó sorprendido y un poco apenado.
Nunca se hubiera imaginado eso. Seguro que a su mamá no le hubiera gustado nada ese comentario.
-Claro, pero eso normal, no debes preocuparte. Sin embargo, los dragones son  muy fuertes y nosotras no -le aclaró.
-¿Los dragones somos muy fuertes? –preguntó halagado.
-Pues claro -contestó el hada.
-Pero tú ¿quién eres? –dijo embobado ante tanta belleza.
-Yo soy un hada del bosque. Aquí vivimos muchas –le explicó-.Tú a mí no me conoces porque cuando vienes al lago siempre me escondo, pero yo a ti sí; sé que te llamas Egberto a secas aunque, ahora, tus amigos te llaman Egberto el presumido.
El hada salió de detrás del árbol y se puso a revolotear por encima de él.
-Nosotras, sí que somos preciosas porque las hadas tenemos que ser así, pero eso no tiene importancia. Lo verdaderamente importante es ser bello por dentro. Tú siempre has sido muy simpático y cariñoso con tus amigos pero desde que te dedicas a mirarte en el agua del lago y a poner morritos para ver de qué forma estás más guapo, tus amigos se han ido alejando de ti porque se aburren de tus tonterías y te has quedado solo. Lo verdaderamente importante es lo que se tiene en el interior –dijo el hada mirándole muy seria.
El dragoncito, al escucharla, se entristeció y sus ojos empezaron a soltar unas gotas de agua tan grandes que, al caer en el lago con mucha fuerza, producían unas olas gigantescas. Él nunca había llorado y se asustó mucho. Cuando se le acabaron las lágrimas le preguntó al hada.
-Entonces, ¿de verdad que eso de ser guapo no es importante?
-¡Qué va! Lo importante es tener amigos, divertirse y ser bueno con ellos.
-¡Qué bien! Se lo voy a decir a mí mamá. A partir de ahora no quiero que me llame guapo.
- Eso está muy bien Egberto –le dijo muy contenta el hada del bosque. Después  voló hacia él y le dio un beso sobre las escamas de su cabeza. Egberto se sonrojó.
Cuando volvió de su visita diaria al lago, su mamá le estaba esperando.
-¿Dónde está lo más bonito del bosque? –le dijo muy orgullosa.
-Pero...mamá, déjate de tonterías, ¡qué ya soy mayor! Lo importante no es ser guapo sino que mis amigos me quieran y que yo les quiera a ellos, me lo ha dicho el hada del bosque.
Egberto se fue corriendo a jugar con sus amigos, mientras la mamá dragona se quedaba mirándole embobada.
-¡Hay que ver lo rápido que ha crecido! Me ha hablado como un dragón hecho y derecho –y suspirando se metió en su gruta.
 Para ella su hijo sería siempre lo más bonito del bosque.





     

jueves, 26 de marzo de 2015

El invierno se va. Broma poética.




El invierno se va

El invierno se ha marchado, muy triste el pobre se ha ido.
Nadie sale a despedirle pues todavía hace frío.

Por detrás de  los cristales y los visillos bordados
 tristes están sus amigos, al ver que los ha dejado.

    Los que adoran las nevadas, los vientos y las borrascas 
aquellos que siempre ponen al mal tiempo buena cara,
le empiezan a echar de menos cuando el calor amenaza.

Y cuando el hombre del tiempo sale por televisión
 pintando como un poseso isobaras a montón
  le miran con mucha sorna sentados en el sillón
   mientras comen  calentitos  alrededor de la mesa
diciéndole sonriendo
¡A mí con esas!
 Que no todo son las rosas ni los pájaros cantando;
que los paisajes nevados son también encantadores
y pueden ser tan bonitos como un gran ramo de flores.

martes, 24 de marzo de 2015

Portada del cuento EL REPARTIDOR DE PESADILLAS.


Aquí tenéis, para ir haciendo boca, la magnífica portada que ha ilustrado José  Luís Ocaña para mi libro, El repartidor de pesadillas. Sí queréis pasar una noche terrorífica no tenéis más que leerlo. El primer capítulo, lo subiré unos días antes de que distribuyan el libro para que os hagáis una idea.
Estoy muy agradecida a la Editorial Palabra porque ha confiado en mí.


lunes, 23 de febrero de 2015

Es mi mamá en La Semana Cultural del C.E.I.P. Virgen de la Fuensanta.

El tema de la Semana Cultural  del C.E.I.P. Virgen de la Fuensanta de este curso ha sido  Los cuentos de Autor .




 El jueves estuve visitandolo, y como el tema de la misma eran los cuentos, me invitaron para que les leyese "Es mi mamá" y algún cuento más de mi blog.
 
 Nada más entrar  al colegio me recibió el retrato del príncipe Baltasar Carlos, hijo de Felipe IV   que pintó Velazquez. Esta réplica, la pintaron los niños de cuarto porque estuvieron leyendo El príncipe perdido


Me encontré una gran actividad.  Los niños  estaban entusiasmados haciendo murales sobre los cuentos que habían trabajado. Por ejemplo el de El Principito les quedó genial.



 Yo me llevé  Es mi mamá. Quería que lo conocieran y que disfrutasen escuchando las aventuras de la pata Paca que es la protagonista del cuento. A los niños les encantó y se divirtieron mucho encuchando las peripecias que tuvieron que hacer sus protagonistas para poder incubar un huevo tan grande. Después les regalé dos ejemplares para que los tuvieran en la biblioteca de su aúla.

 En la biblioteca del cole me encontré con una grata sorpresa: mi querido Tango, el perro pastor estaba expuesto entre las estanterías como uno de los cuentos preferidos de los niños

"Semana Cultural colegio Virgen de la Fuensanta. Tango, el perro pastor es un cuento de los que más le gustan a los niños"   Foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.  Ahí lo tenéis.

Los pequeños también me hicieron un regalo:una novela de Julian Marías con una dedicatoria entrañable.
Espero volver pronto. Entrar en aquellas clases me llena de recuerdos. Un beso para toda la comunidad educativa del C.E.I.P Virgen de la Fuensanta.

martes, 17 de febrero de 2015

Fybi. Para todos los amantes de los animales


Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.
Fiby con el arnés, que no le gusta nada, y eso que es rosa.
Hola Fiby, ¿sabes que eres una perrita muy linda? Mucha  gente dice  que eres  una mezcla de cerdito, murciélago y pingüino pero es porque no saben que eres de raza bulldog francés y los perros de esa raza son como tú, ni más ni menos. Eres muy simpática y me parece que te gusta que te mimen mucho, ¿eh, pillina? Tu piel es  de color muy negro y tienes  una mancha blanca sobre el cuello, creo que me recuerdas  el cielo de una noche de luna.  Me han contado que tu  padre es blanco y tu madre atigrada. Seguramente alguno de tus abuelos fue de color negro y has salido a ellos.
 ¿Sabes que tu historia como Fiby empezó un día en que Miguel  fue a visitar a tus primeros dueños? Estabas tranquilamente  jugando con tus  hermanas y tus padres cuando llegó él. Viste  que te señalaban y hablaban entre ellos. También él estuvo mirando a tus hermanas pero se decidió por ti.
 Al principio, cuando te  separaron de tu familia estabas  muy triste. Nunca habías estado sola pero enseguida te diste cuenta de que  Miguel  era un chico muy majo  y con él ibas a estar muy bien,  así que  te quedaste durmiendo muy tranquilita. Luego,  te enteraste  de que ibas a ser  un regalo, un regalo de Miguel para mí.
Me llevé una gran alegría al verte, casi me  pongo  a llorar, no sé si porque me pidió que me casara con él o porque siempre había querido una perrita como tú. Cuando me  viste, Fiby, me miraste como si entendieras que  si una persona se ponía  tan contenta  era porque te a iba a querer mucho.   Ahora estoy segura de que eres muy feliz con nosotros.



Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.
Fybi

martes, 3 de febrero de 2015

En febrero,nevero. Poesía para Carnaval. Infantil y primaria.





Este año en Carnaval
Disfrázate de pingüino
O de muñeco de nieve,
Aunque sea, de felino
 
También de oso polar
O simplemente de oso
Pero ponte mucha ropa
Que te llegue hasta la boca
 
Pues la señora del tiempo
Nos ha dicho muy ufana
Que nos viene una borrasca
Y hay que vestirse con lana
 
 Porque  este año febrero
Viene mas loco que nunca
 Ponte una buena bufanda
Que este mes es muy severo.
 
Pero si aún conociendo
La que se nos viene encima
Quieres un  disfraz ligero
Y lucir el cuerpo entero
 
Prepárate un bañador
Y vete hasta el Ecuador
 Pues allí solo hace falta
un poco de bronceador.
 
 


jueves, 8 de enero de 2015

PREMIO DARDOS

PREMIO DARDOS


Acabo de recibir­ la noticia de que he sido nominada para el Premio Dardos.

Me lo han otorgado Marisa Alonso Santamaría y Julio Jiménez Sánchez . Les agradezco haber pensado en mi blog de cuentos infantiles porque sé  lo que sus blogs valen.

Me gustaría que entráseis en sus blogs: uno es de poesía y el otro trabaja para fomentar el gusto por la lectura como forma de recorrer otros mundos de fantasía. Os animo a visitarlos. Seguro que quedaréis satisfechos.  También os animo a comentarlos.

http://cuentosentretenidos-marissa.blogspot.com.

http://leeresviajar.blogspot.com.es/2015/01/dos-nominaciones-para-el-blog.html


Me hace ilusión que alguién se acuerde de mi blog porque aunque es un premio que se otorga entre los bloggers, tiene como finalidad reconocer  el esfuerzo que hacemos para mantener un blog al día. El hecho de que mis cuentos, además de ser leídos por niños, sean valorados por otros bloggers me llena de orgullo y que  dos de ellos sean Marisa Santamaría y Julio Jiménez Sánchez , más aún. 


Un beso para todos los que se molestan en entrar y dejar sus comentarios. Muchas gracias a todos.


  Las normas de este premio son las siguientes:
Incluir la imagen del premio en el blog.
Mencionar y enlazar el blog que te lo ha otorgado.
Conceder el premio a 10 blogs.
Ahora llega el momento de tirar mis dardos como lo han hecho mis compañeros anteriormente. Espero que os haga tanta ilusión como a mí­ y me dejéis algún comentario.
 

viernes, 19 de diciembre de 2014

El juanete de Melchor. Cuento navideño para todas las edades.

Ilustración de una página de internet.



Los lamentos del rey se oían en todo el palacio. ¡A Melchor le había salido un juanete!
-¡Cómo es posible que me pase esto a mi edad! -decía quejándose a los médicos que le asistían intentando quitarle el dolor.
-Majestad, a su edad es cuando salen los juanetes -le respondían-. La gente joven no los tiene.
-¡Ay! ¡Qué mala suerte! Si tengo el dedo gordo como una berenjena –exclamaba lamentándose-. Estoy esperando una visita muy importante y no me pueden ver de esta forma. Mis invitados vienen desde muy lejos y me van a encontrar hecho un viejo achacoso.
El primer ministro le comentó:
-Majestad, viejo viejo, no está, pero ya tiene unos añitos.
Uno de los médicos que le atendía se atrevió a interrumpirle mientras se quejaba.
-¿Puedo recordarle humildemente  que usted, además de rey es mago? -dijo  muy bajito para que sus palabras no rebotasen en la berenjena real y le produjesen  más dolor aún.
-Majestad, usted puede curarse con su magia –le recordaron los médicos que estaban allí delante. Parecía que Melchor con la edad se estaba volviendo algo despistado.
Él, mejor que nadie, podía arreglar su problema.
En ese momento se oyó el sonar de las trompetas; siempre lo hacían cuando llegaban visitantes ilustres.
 Melchor debería salir a  recibirles así que pidió ayuda. Inmediatamente le trajeron un palanquín en donde  lo colocaron con mucho cuidado. Los dos criados que lo iban a llevar eran muy fuertes, por eso lo levantaron como si fuera una pluma para conducirlo hasta la puerta del Respeto, por donde entraban las grandes personalidades.
El palacio de Melchor era tan inmenso que les iba a llevar un buen rato atravesarlo. Se divisaba desde lejos; era un  inmenso edificio rectangular con la fachada cubierta totalmente de mármol blanco. En cada una de las esquinas  tenía cuatro torres  que terminaban en una cúpula cubierta totalmente de oro.  Cuando los rayos del  sol daban sobre las cúpulas, su reflejo cegaba a los caminantes que llegaban del desierto.
 En el centro del palacio había preciosos jardines llenos de parterres con flores en donde numerosas fuentes y acequias hacían sonar continuamente el murmullo del agua. Las flores y las palmeras atraían gran cantidad de pájaros  que tenían allí sus nidos. Las habitaciones de los invitados estaban situadas alrededor de los jardines, y grandes arcos sostenidos por columnas de mármol blanco las  separaban de ellos. Por todos lados se veían criados limpiando para dejarlo todo reluciente.
Una caravana estaba esperando  a que les diesen paso para entrar a descansar del largo viaje. Dos imponentes camellos destacaban de los demás por la riqueza de las ropas de las personas que iban montadas sobre ellos.
¡Por fin llegó Melchor a la puerta! Descendió del palanquín sin que saliese un solo quejido de su boca y se dirigió a recibirles.
-¡Queridos amigos Gaspar y Baltasar! Sed bien venidos. Estaba impaciente esperando vuestra llegada.
La alegría del encuentro parecía que le había hecho olvidar su dolor.
-La impaciencia era nuestra, Melchor. El viaje ha sido largo pero, realmente lo merece. Durante las noches que hemos pasado en el desierto nos ha ido guiando la estrella que tanto hemos estudiado. Estamos seguros que nos quiere indicar el camino del lugar en donde va a ocurrir  algún acontecimiento importante –dijo Baltasar lleno de optimismo-.Estamos seguros de que anuncia el nacimiento del rey de los judíos, como dice la profecía.
-Queremos salir cuanto antes. Cuando nuestros camellos descansen nos pondremos en camino  y tú nos acompañarás como habíamos quedado, ¿no es así?- preguntó Gaspar al maltrecho Melchor.
-Sí, por supuesto, yo quiero ir con vosotros pero, mirad mi dedo, lo tengo como una berenjena- les comentó afligido-, mientras les mostraba su pie hinchado.
-Eso no es nada, Gaspar tiene un remedio infalible. En cuanto te lo prepare se te quitará el dolor y podrás acompañarnos.
A Melchor se le cambió la cara. A él no le gustaba usar su magia consigo mismo. Pensaba que sus poderes se los habían dado para que los empleara en otras personas.
Esa noche después de descansar y cenar, Gaspar le untó el pie con una pomada y luego se lo vendó.
-Mañana estarás como nuevo Melchor, que descanses. Gaspar salió cerrando la puerta.
Dos días estuvieron descansando y reponiendo víveres para que no escasearan en el viaje pero, por la noche subían a una de las torres más altas del palacio para observar  la estrella.
-¡Qué bella es! Nunca vi otra igual –decía Gaspar.
Los reyes, además de magos, eran  eminentes astrólogos y sabían que esa estrella les traía buenas noticias.
-Estoy seguro  de que ha venido para guiarnos. Tiene qué llevarnos hasta  el lugar en dónde va a nacer -comentó Melchor.
-Yo estoy deseando  emprender el viaje –insistía Baltasar.
Todos estaban muy nerviosos y deseando conocer a ese gran personaje que había revolucionado hasta los cielos, y las estrellas parecían obedecerle.
Por fin, al tercer día  la caravana emprendió el camino, la pomada de Gaspar le había hecho efecto y
le habían desaparecido los dolores.
El viaje por el desierto fue  agotador y el rey Melchor lo notaba más que ninguno. No en vano era el más anciano de todos y la pomada había dejado de hacerle efecto. Sufría mucho pero  no se quejaba, no quería detener el  viaje. Sabía que estaban ante un acontecimiento muy grande y tenían que llegar cuanto antes.
Una noche en la que los dolores de su pie le eran insoportables, la estrella se paró en un pueblecito pequeño llamado Belén.
-¡Parece que hemos llegado! -exclamaron muy contentos.
-Se oyen unos cantos preciosos, sigamos a la gente, todos van hacia donde está la estrella –dijo lleno de júbilo Baltasar.
Melchor callaba, habían dejado los camellos a un camellero para que se los cuidara; no sabía si podría llegar andando, sin embargo hizo un último esfuerzo, no había hecho un viaje tan largo para rendirse en el último momento.
 Les seguían sus pajes con lo regalos para el niño rey. Se tuvieron que hacer paso entre una gran multitud que se acercaba al mismo lugar al que iban ellos, los canticos se oían cada vez más cerca.
De repente se encontraron delante de un establo iluminado por una brillante y relajante luz.
 La luz salía de un pesebre que había en el centro del establo en donde estaba recostado un niño precioso. A su lado, sus padres  parecían los más felices del mundo mirándole con amor y devoción.
Los ángeles que lo rodeaban cantaban cánticos tan lindos que lo arrullaban y dormían. El niño no se enteraba de todo el bullicio que  se había formado a su alrededor.
En ese momento un paje observó la cara de Melchor contraída por el dolor y le ofreció un asiento. Se sentó en él mientras contemplaba al niño. Realmente no había visto nunca un bebé tan bonito. Todo el mundo que estaba allí notó que algo se transformaba dentro de ellos, y esa transformación era debida al amor que flotaba en el aire.
En ese momento Melchor se dio cuenta de que a su lado un mendigo cojo, vestido con harapos y arrastrándose gracias a unas muletas intentó acercarse también. El mago al darse cuenta de la dificultad que tenía para moverse, se levantó y le ofreció su asiento.
-No puedo aceptarlo, señor. Usted es un rey y yo un mendigo.
-Insisto en que se siente, buen hombre. Delante de este niño todos somos un poco mendigos, todos venimos a pedir.
María se había dado cuenta de la buena acción de Melchor y, como el niño se había despertado le invitó a que lo cogiera en brazos.
Melchor se acercó cojeando, ya casi no sentía la pierna, el dolor le estaba subiendo hasta la rodilla.
Cuando lo tomó en brazos, el pequeño le sonrió, y aquella sonrisa fue como un bálsamo para su pie: el dolor y la hinchazón desaparecieron inmediatamente.
Melchor le pidió permiso a María  para dejarle un poco el niño al mendigo; un hombre que había hecho tanto esfuerzo para llegar hasta allí bien merecía la pena tenerlo un poco en brazos.
El mendigo seguía sentado pero no se atrevía a cogerlo, no quería manchar ese cuerpecito tan blanco y tan puro.
-¡Cójalo! su madre nos ha dejado –le dijo Melchor.
El hombre le obedeció, lo sostuvo durante unos instantes mientras el niño le tocaba la cara con sus manitas. El mendigo sintió  como si un manantial de agua templada  le recorriese el cuerpo por fuera y por dentro y, en ese instante, quedó totalmente limpio y volvió a sentir sus piernas de nuevo. Se levantó para entregárselo a su madre sin darse cuenta de que ya no necesitaba las muletas. El niño del amor le había curado.
Los reyes magos estuvieron unos días visitando a Jesús, a María y a José, les llevaron los regalos y con pena tuvieron que dejarlos: sus caravanas  debían regresar a  sus países.
Una noche, mientras cenaban bajo un cielo totalmente estrellado, Melchor les comentó a los otros magos:
-Verdaderamente ese niño que ha nacido es todo amor y va a revolucionar al mundo.  Yo era muy egoísta y nunca hubiese reparado en que había un mendigo a mi lado si él no me hubiese mirado. Me ha curado por fuera pero lo más importante aún, me ha curado por dentro.
Gaspar y Baltasar también habían sentido algo parecido dentro de ellos. El viaje había merecido la pena.
 Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Es mi mamá, visita el CEIP El Molinico de La Alberca




Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.



Ayer  visité de nuevo el CEIP El Molinico de La Alberca.  Volví  a recordar la satisfacción que sienten los maestros cuando ejercen su trabajo. La  carita de alegría de los niños cuando esperan con impaciencia que les cuentes un cuento o les enseñes algo nuevo es algo que no se puede pagar con nada. Eso solo lo saben los maestros que se dedican por vocación a la enseñanza. 

 Hacía tiempo que no volvía  a ese  colegio y  fui a leerles mi nuevo cuento Es mi mamá.  Los niños de primero se portaron de maravilla y su profesora, Encarna, me presentó a la clase.



-Aquí os presento a Conchita que ha venido a leeros un cuento que ha escrito ella -dijo.   

Uno de los más espabilados exclamó:
-Tendría que llamarse Concha porque ya es mayor.

Encarna leyéndoles el cuento.
Todos nos reímos de la ocurrencia de Iván, creo que así se llamaba el peque. Encarna les explicó que ella también lo era y en su casa la llamaban Encarnita.

Es una magnífica profesora, tienen suerte de tenerla. Yo también aprendí muchas cosas en esa clase, por ejemplo a vaciar la mente de palabras innecesarias  y tirarlas por la ventana para poder escuchar muy bien las cosas importantes.

La profesora se ofreció a leerles el cuento. Lo dramatizó estupendamente y los niños se rieron mucho. Después yo empecé a mostrarles los dibujos tan chulos que lo ilustran, a hablar de los personajes  y  de la trama del mismo; me gustó que captaran muy rápido que la patita del cuento había adoptado al nuevo hijito.  También les hablé de Maco, el ilustrador y  en la pizarra digital vimos el booktrailer del cuento; aplaudieron  mucho cuando terminó.

Me han prometido hacer dibujos sobre él, y yo a mi vez les prometí que los subiría a mi blog. Por supuesto que el cuento se quedó en la biblioteca de la clase para que lo disfruten cuando quieran.
Pronto volveré de nuevo con mucho gusto.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Anoche soñe, cuento solidario.

Anoche soñé, el cuento de la solidaridad
 
 
Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.
Autora: Teresa Guirao Pujante. Ilustrador: Juan Miguel marín Moreno.

 
 

Todo lo que se recaude con su venta se donará a la Asociación de familias de Personas con Discapacidad Intelectual del Noroeste. APCOM.
Ayer por la noche asistí a un acto que me llenó de esperanza al comprobar que la generosidad  de algunas personas todavía acampa  por estas tierras.

Me enteré de chiripa de la presentación del cuento Anoche soñé en la Biblioteca Regional y, como yo también soy escritora de cuentos, me sentí tentada en acudir para presentarme ante el editor y ofrecerle alguno de mis escritos por si estaba interesado en ellos; sin embargo cuando llegué  vi que mis intenciones estaban fuera de lugar en ese momento.Una foto de Conchita García-Bayonas Blánquez.
Allí delante de nosotros había seis personas que  trabajaban desinteresadamente para hacer que los niños  discapacitados fueran primordialmente felices.

La editorial Gollarín se ofreció  a Teresa Guirao Pujante, la escritora, y a Juan Miguel Marín Moreno, el ilustrador, para sacar al mercado este precioso cuento  de una forma totalmente altruista. El resultado del esfuerzo y de sus  horas de trabajo  se ha visto recompensado con el nacimiento de este libro.
Pido disculpas por no nombrar a las otras personas que también han ayudado con su apoyo al nacimiento del libro pero no recuerdo sus nombres ni sus cargos.

 Teresa, que trabaja con niños discapacitados, narra el sueño de uno de ellos. Está hecho para niños con dificultades y para niños sin ellas.

Todo lo que se cuenta está apoyado por pictogramas que ayudarán a comprender la historia  a aquellos pequeños con dificultades de comprensión.

Al final  hay una  Guía y una propuesta didáctica para padres y educadores.

Como bien dijo alguna de estas personas, este libro debería estar en cada una de las aulas de los colegios para que se trabajase en ellas junto con las profesoras y profesores. Sería de gran ayuda para eliminar las barreras que existen entre niños diferentes.

Todo lo que se recaude con su venta se donará a la Asociación de familias de Personas con Discapacidad Intelectual del Noroeste. APCOM.

Este escrito es mi pequeña aportación. Si con él he motivado a alguien para  comprarlo, me sentiré contenta.

sábado, 29 de noviembre de 2014

La inquietante historia de un castillo, un gato, una planta carnívora y una olla de lentejas.


 
Pedrito llegó muy contento del cole. El profe le había encargado que hiciera un mural para ilustrar el tema que estaban estudiando: los castillos.
Su madre le abrió la puerta y le dio un beso.
 -¿Qué tal ha ido la clase hijo?
-Bien mami, me voy a mi cuarto que tengo que hacer un trabajo.
Su gato, Chispita, también salió a recibirle. Le gustaba que Pedro le acariciara la espalda y lo hacía siempre que llegaba.
-¡Hola Chispita! ¿Te has portado bien?-. Pedro se agachó y, como siempre,  le rascó el lomo mientras el gato se restregaba en la pata de su pantalón vaquero.
- Pedro, enseguida te llamo para comer, hoy no viene tu padre así que cuando termines  el trabajo, comemos.
-¿Qué hay de comer mamá? ¡Tengo un hambre! - Preguntó  mientras cogía al gato en brazos y se lo llevaba a su habitación.
-Lentejas-, contestó Marisa desde la cocina.
Por suerte para Pedro, no la oyó: ¡odiaba las lentejas!
Para ir a su habitación tuvo que dar un rodeo  para evitar  una maceta que su madre había colocado en el pasillo. Era un regalo de Berta, su mejor amiga.
-Es una planta carnívora,-, le dijo. Debéis tener  cuidado con ella pero en el vivero me han dicho que os mantendrá la casa limpia de insectos.
El chico la miraba siempre con recelo. No se fiaba de ella. Alguna vez, hasta había tenido pesadillas con la dichosa plantita.
Pedro se quitó la chaqueta y  sacó la cartulina que colocó sobre la mesa, luego puso  los lápices, ceras y rotuladores  al lado y empezó a dibujar su castillo ideal, el que siempre tenía en la cabeza cuando jugaba con sus soldados  a guerras.
Primero esbozó  las murallas, las colocó encima de una pequeña montaña rodeada por un río .Después le hizo el puente levadizo,  la puerta y el escudo de armas encima de ella. Dibujo la torre del homenaje y empezó a colocar entre las almenas las cabezas de los soldados que estaban preparados para la batalla. Encima de la torre dibujó al rey.
Separó la cartulina para ver el efecto y su castillo le gustó mucho. Estaba orgulloso de su dibujo, así que se levantó y fue a enseñárselo a su madre que  estaba en la cocina.
Pedro se acercó a la olla y miró dentro. Lo que vio le quitó las ganas de comer: una olla gigantesca llena de lentejas, allí había  por lo menos para tres días.
-¿Lentejas? ¡Mamá, te he dicho mil veces que no me gustan las lentejas! Se me han quitado las  ganas de comer-, exclamó enfadado.
-Ya sabes lo que dice el refrán: Lentejas, comida de viejas, si quieres las comes y sino también-, añadió su madre-. A ver,  enséñame el dibujo.
La alegría de Pedro le desapareció como si fuera humo. Se evaporó junto con el humo que salía de la olla. Ya no tenía ganas ni de seguir dibujando ni de que su madre viera lo que había hecho. Salió hecho un basilisco de la habitación.
-Pedro, ya sabes que no me gusta ese genio que tienes. Vas a comer lentejas quieras o no.  Además, están muy buenas, llevan chorizo y morcilla; eso si te gusta.
Pedro no escuchó a su madre, cogió a Chispita en brazos y se fue bastante contrariado sin fijarse en la planta del pasillo. Tropezó con ella y el gato se le cayó de las manos.
En un momento, la muy traidora abrió sus hojas como si fuera una boca gigante y se engulló al pobre minino.
Pedro se llevó tal susto que, por un momento, no supo qué hacer  pero  enseguida empezó a chillar:
-¡Socorro, mamá! ¡Ven enseguida! Tu planta se ha comido al gato.
Mientras, en la maceta se libraba una batalla que se notaba desde fuera. El gato luchaba por salir, la planta quería masticarlo.
Marisa salió disparada de la cocina con un cuchillo en la mano.
-¿Qué ha pasado?-,  su madre enseguida se dio cuenta de lo sucedido y cortó de cuajo la peligrosa  planta por la parte más baja del tallo. Inmediatamente las hojas se aflojaron y pudieron rescatar a Chispita medio asfixiado, pero vivo.
-Habrá que llevarlo al veterinario-, le dijo Marisa a su hijo, pero no te va a dar tiempo a comer.
-No te preocupes mamá me hago un bocadillo en un momento mientras te vistes.
En un santiamén estaban montados en el coche;  Pedro con el gatito encima de sus piernas,  comiéndose  un  apetitoso bocadillo de chorizo que se preparó rápidamente.
El chico iba sonriendo, sentía pena por el gato, pero él se había librado de comer lentejas.
-No pienses que te has salido con la tuya, mañana  las tienes de primer plato.-, le aseguró su madre bastante molesta viendo la sonrisa en la cara de su hijo.
-Si llega a estar un segundo más aprisionado entre las  carnosas hojas de esa planta, se hubiera muerto-, les explicó el veterinario-. Son muy peligrosas. Dígale a su amiga que otra vez le regale geranios.
De repente a Marisa le cambió la cara.
-¡No recuerdo si he apagado el fuego!-, comentó en voz alta.
El veterinario, al ver la angustia de su clienta, le sugirió que fuera rápido a su casa.
-Ya me pagará otro día.
Salieron corriendo y llegaron enseguida porque la clínica estaba muy cerca, pero al entrar en el ascensor  ya se olía la tragedia.
-¡Se me han pegado las lentejas!- Exclamó.
-Mamá, lo importante es que no se ha prendido fuego a la casa-, añadió Pedrito.
Le había salido el día redondo: la planta exterminada y las lentejas en la basura.
¡Ah! y lo mejor de todo, su gato seguía vivo y coleando.

El dibujo del castillo lo he subido de internet.

martes, 4 de noviembre de 2014

La flor del crisantemo, cuento tradicional japonés, en versión resumida por Aurora Gil Bohórquez.)


A pesar de que en  nuestro país el crisantemo se identifica con el día de difuntos y con los muertos, en China el crisantemo se emplea como flor ornamental desde hace más de dos mil años.



 Despúes su cultivo se trasladó a Japón donde se convirtió en una flor santa que recibía una veneración divina. Es tanta la veneración que tienen en este país por esta flor que algunos creen que  la esfera que podéis ver en la bandera japonesa no representa el sol naciente sino el corazón de un crisantemo despojado de sus pétalos.



Aunque otras personas dicen que el círculo en la bandera japonesa representa un sol naciente. Vosotros podéis quedaros con la historia que más os guste.



A partir de aquí, podéis leer el precioso cuento japonés que Aurora Gil Bohóquez ha tenido la amabilidad de resumirnos para que no se hos haga pesado.


Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy lejano del oriente, vivía una familia feliz. El padre, la madre y un niño pequeño que era la alegría de la casa.

Una mañana el pequeño se despertó con fiebre alta y decaído; apenas sonreía ni podía abrir sus ojitos. Sus padres enseguida empezaron a ponerle los alivios que conocían, pero el niño cada vez estaba peor. Decidieron ir a consultar al sabio del... bosque, un anciano que tenía poderes mágicos y sabía los remedios para casi todos los males.
Cuando vio al niño, sintió pena por sus padres… No conocía una solución para salvar a ese pequeño. Se le iba la vida muy deprisa. Apenas le quedaba tiempo.
¿Qué decir a sus padres?


 - Su hijo vivirá tantos días como pétalos tiene la flor que crece al pie del árbol más alto del bosque, les dijo.

 Intrigados y llenos de incertidumbres, acordaron que fuese la madre a buscar esa flor que indicaba el tiempo de vida del pequeño.
La madre corrió entre los árboles hasta encontrar el más alto. Y a sus pies crecía una hermosa flor. Pero, ay, solo tenía cuatro grandes pétalos.


¡Cuatro días iba a vivir su hijo! No podía ser. Y entonces, sacando una larga aguja que sujetaba su moño, empezó con paciencia y buen pulso, sin hacer caso a sus lágrimas, a dividir cada uno de los pétalos de la flor en cientos de ellos, hasta hacer imposible contarlos. 





 

 Esperanzada, llevó la nueva flor hasta el sabio y se la mostró:
- ¿Es esta la flor que me dice?
Sorprendido, el sabio le respondió:
- Sí, es la flor de la vida… El crisantemo.

Desde entonces, las flores que crecen bajo el árbol más alto del bosque tienen innumerables pétalos. Son los crisantemos. Y el niño vivió muchos, muchísimos años.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Las fotos las he tomado prestadas de páginas de Internet.

jueves, 30 de octubre de 2014

El castillo del miedo. Para los que no son miedosos o eso creen.

A los que leyeron mi cuento El Castillo Encantado, parece que les dió pena de los monstruos. ¡A ver que dicen ahora! El comienzo es el mismo, pero he cambiado el final.






Se acercaba la noche de Los difuntos  y todo el mundo se  preparaba para recibirla.
 En el castillo de la bruja Terrorífica también estaban ansiosos por que llegase esa noche. Sus moradores tenían un motivo muy   especial. Este castillo solo existía durante  la noche del treinta y uno de octubre en la que se celebraba la noche de los difuntos; el resto del año desaparecía a los ojos de las personas y hasta el siguiente año no volvía a existir. La gran bruja había hechizado a sus habitantes,  decía que  no servían para nada  y que  ya no asustaban a los niños.
Cuando llegaron las doce  y un minuto de la noche, una niebla muy espesa se formó encima de un pequeño montículo y no  se deshizo hasta que todo el castillo resucitó de nuevo.
Lo primero que apareció en el centro del monte fue edificio muy negro  con torres muy altas y  ventanas  estrechas. Una pequeña luz se adivinaba dentro. De las torres salieron volando infinidad de murciélagos.  Las telas de araña tejidas minuciosamente por arañas gigantes, parecían cortinajes de tul negro  en donde se columpiaban los esqueletos.
 De repente, dos armaduras huecas sin cabeza  bajaron  el puente levadizo  y un gran ruido de cadenas resonó en todo el valle, luego se abrió la puerta  del castillo con un gran chirrido de goznes.
-¡Ayyyyy!, gritó Terrorífica-, que estaba asomada en lo alto de una torre -. ¡Nunca os acordáis de engrasarlos de un año para otro! ¡Sois unos inútiles!
 Cuando se hizo el silencio de nuevo, la puerta empezó a vomitar un  gran ejército formado por  engendros y seres repugnantes que hubiesen aterrorizado al más valiente de vosotros.
Los fantasmas  salieron en primer lugar  arrastrando sus cadenas, después les siguió un gran grupo de asquerosos zombis llenos de heridas sangrantes, ogros, vampiros, momias, decapitados, demonios y asesinos. Los esqueletos dejaron de columpiarse y siguieron a la comitiva  y, por último, decenas de brujas montadas en sus escobas salieron volando desde las almenas llenando el oscuro cielo. Cerrando la comitiva salió Frankestein. 




Cuando todo el mundo estaba fuera se oyó la voz atronadora de la gran bruja que les gritó:
-Ya sabéis estúpidos e  infectos seres,  conque uno solo de vosotros asuste a alguien  os quitaría la maldición y volveríais a vivir, sin desaparecer, como hacíamos antes pero, estoy segura  de que sois tan inútiles y necios que tampoco lo conseguiréis este año.
Al escuchar a  la gran bruja Terrorífica se indignaron de tal manera empezaron a murmurar entre ellos.
-Esto no hay quién lo aguante-, dijo un zombie que llevaba el ojo en la mano; se lo quitaba o ponía según necesitaba mirar hacia la derecha o hacia la izquierda.
-¡Estate quieto con el ojo!-, exclamó un vampiro al que le chorreaba la sangre por la comisura de los labios y goteaba hasta la camisa. Me da repelús verte.
-No debemos dejarnos avasallar por ese saco de huesos, nariz aguileña y pelos de estropajo. Este año tenemos que organizar algo terrible que nunca olviden los habitantes de Castillejo del Valle. Si desaparecemos de nuevo, le cambiaran el nombre al pueblo y dejará de llamarse así-, añadió un hombre con aspecto de pordiosero que llevaba un gran  saco a la espalda.
-El que tengas alguna idea que la diga, luego se elige por votación la mejor y la ponemos en práctica ¿vale? Sugirió una momia.
-De acuerdo-, dijeron todos sentándose en círculo para preparar su maléfico plan.
Las brujas, que iban volando en las escobas por encima de sus cabezas, al ver que la comitiva de monstruos se había sentado descendieron para aportar sus  ideas.
-Sugiero encender un buen fuego para calentarnos y realizar los  conjuros -, añadió Espantosa, otra bruja que tenía bien ganado su nombre.
Mientras Espantosa lo preparaba, se acomodaron lo mejor que pudieron: los vampiros colgaron sus capas en las ramas de los árboles para que no se les arrugasen,  los decapitados dejaron sus cabezas en el suelo pues era una lata moverse siempre de un lado a otro con la cabeza a cuestas, las brujas soltaron sus escobas, los hombres del saco se lo quitaron pues pesaban lo suyo, los esqueletos se apoyaron  en unos troncos para no desmoronarse y
Dibujo de momia para Halloween
 las momias se soltaron los vendajes que las oprimían pero, todos tuvieron que pedirles que se las volviesen a poner pues apestaban de una forma insoportable. Frankestein se sentó en una piedra para ver mejor lo que las brujas estaban echando en el fuego.
Mientras, en el pueblo,  un grupo de adolescentes tenían un plan para pasar la noche de difuntos.
-A mí no me dan miedo ni los muertos ni los zombis ni nada de esas tonterías, propongo organizar una acampada en las afueras del pueblo. ¿Quién se apunta?-, preguntó Ismael.
Los demás chicos no estaban muy seguros, ¿precisamente esa noche tenían que ir de acampada? ¡Anda que no había días para hacerlo!
-Yo no voy, con el frío que hace y encima esta noche. No contéis conmigo-, dijo Pedro.
-Eres  un gallina. Cuenta conmigo Ismael-, añadió Luis.
Quedaban tres chicos que no sabían que decir. No les hacía gracia la idea pero tampoco les gustaba que los tomasen por miedicas.
-Te lo digo esta tarde, se lo tengo que preguntar a mis padres, a lo mejor no me dejan-, les razonó Carlos.
Ismael no tenía ganas de más excusas así que dijo:
-El que quiera venir que esté esta noche a las ocho a la salida del pueblo. Iremos a la explanada que hay al lado del cementerio y ahí pondremos las tiendas.
Los chicos se despidieron y después de rogar a sus padres que los dejasen, que era una apuesta y que no les iba a pasar nada, consiguieron su permiso. Pedro ni se molestó; con lo bien que se estaba en casa viendo la tele.
Estaban contentos aunque un poco nerviosos, ir de acampada solos y, encima, cerca del cementerio era una idea brillante que solo se le podía ocurrir al loco de Ismael. Los demás no estaban de muy de acuerdo pero se callaron para que no les tachasen de cobardes. Cuando  se estaban acercando a la explanada observaron que había un grupo muy numeroso alrededor de un fuego celebrando
Halloween.   
-Oye, vaya juerga que tienen montada, esos sí que llevan buenos disfraces-, exclamó Javier sorprendido ante el realismo de los trajes.
-Mira, vamos a ponernos en el otro lado. No me gusta estar cerca de un grupo tan grande, dentro de un rato estarán todos borrachos-, dijo Ismael.
Se colocaron al otro lado del cementerio, que por cierto era bastante pequeño. Podían ver lo que ocurría en el grupo pero estos, a ellos no. Les tapaban unos cipreses.
  Los muchachos se estaban preparando para comerse los bocadillos que les habían preparado en su casa cuando escucharon un grito. Un chillido agudo que les heló la sangre.
-¿Qué ha sido eso?-, preguntó Javier. Se me han puesto los pelos de punta.
 Se quedaron quietos; el corazón les latía tan fuerte que casi oían sus palpitaciones. Parecía que  ellos  no eran tan valientes como pensaban. Se agacharon y se quedaron muy quietos. De vez en cuando veían que la mujer que estaba disfrazada de bruja echaba unos polvos a la hoguera y el fuego chisporroteaba más fuerte produciendo  llamaradas que subían hacia el cielo y llenaban los alrededores de olor a azufre.
 Espantosa  estaba haciendo un  conjuro en voz alta.  Los monstruos ya habían decidido lo que hacer para que la maldición de Terrorífica terminase esa noche. Cuando se dieron cuenta de que estaban cerca del cementerio pensaron pedir  ayuda a los difuntos que estaban allí enterrados.
-Por los poderes del infierno, os convoco para que reunáis todas vuestras fuerzas, levantéis las lápidas, salgáis de vuestras tumbas y nos acompañéis  esta noche. Sembraremos el miedo y el terror por el pueblo y nunca más se tomarán a broma esta noche tan importante para todos nosotros-, gritaba enfurecida Espantosa, mientras todas las brujas la acompañaban  bailando alrededor del fuego.
Los chicos empezaron a temblar.
-Ismael, yo, yo creo que, que, que estos no están de de broma. Me parece que son de verdad-, susurró Carlos  en voz baja y con la garganta tan seca que no le salían las palabras.
-Schssss, si estos son monstruos de verdad, estamos en peligro, pero que muy en peligro-, aseveró Tomás.
-¡Callad! Queréis que se den cuenta de que estamos aquí-, ordenó Ismael, dándose cuenta de que lo que había empezado en broma iba muy en serio.
Volvieron a mirar al círculo y cada vez había más monstruos bailando alrededor del fuego. Las momias, los vampiros y todos los demás.  Por encima de sus cabezas, formando remolinos, otras brujas  se habían montado en sus escobas acompañadas por una gran cantidad de murciélagos. Era un espectáculo espeluznante.
Los cinco chicos tenían la cabeza tapada con las sudaderas, no querían mirar lo que ocurría; bastante tenían con escuchar el conjuro y oler a azufre.
-Por los poderes del infierno, os convoco para que reunáis todas vuestras fuerzas, levantéis las lápidas, salgáis de vuestras tumbas y nos acompañéis  esta noche. Sembraremos el miedo y el terror por el pueblo y nunca más se tomarán a broma esta noche tan importante para todos nosotros-, volvía a repetir una y otra vez.
De repente, cuando los chicos creían que no podrían soportar más  el miedo que les producía aquella situación, la cosa empezó a empeorar. Se empezaron a oír chirridos penetrantes, unos cercanos y otros más alejados que les producían escalofríos. 




  Eran los sonidos producidos por las lápidas que  empezaron a deslizarse sobre las tumbas hasta que quedó un espacio suficiente para que salieran  los muertos que estaban allí enterrados. Era niebla con forma humana  y  se les notaba que disfrutaban flotando en el aire. Algunos llevaban poco tiempo enterrados y todavía no se habían deshecho del todo así que iban caminando.




Cuando Espantosa  vio que el grupo de muertos estaba fuera de sus tumbas dio un grito terrible:
-¡A Castillejo del Valle! No hay que dejar a nadie indiferente ni  a hombres  ni a mujeres ni a  niños. Nunca deben olvidar esta noche. Se quedarán helados al vernos y el frio que sentirán se les quedará en sus huesos para siempre.
Los chicos,  cuando los vieron  avanzar, se desmayaron.
Toda la comitiva salió en dirección al pueblo, algunos de los difuntos visitaron a sus familiares y uno de ellos murió de un ataque al corazón. A los pocos minutos este otro muerto se unió al grupo.
Se introdujeron en las fiestas, calles y lugares de reunión y la gente corría aterrorizada, perseguida por ese repugnante ejército. Ni dentro de sus casas se encontraban a salvo.
Empezó a amanecer y la noche de difuntos estaba llegando a su fin, los habitantes del castillo volvieron a su hogar y los muertos se introdujeron en las tumbas de nuevo.
Los chicos nunca supieron lo que pasó esa noche en el pueblo, porque nadie les habló  de ello.
A partir de entonces, desde   un  montículo cercano, un castillo muy negro  con torres muy altas y  ventanas  estrechas  parecía que vigilaba el pueblo de Castillejo del Valle: la maldición de Terrorífica había terminado.




Todas las ilustraciones las he tomado prestadas de internet.  Si alguien se molesta por ello, no tiene más que decirlo y la quitaré de mi cuento.Gracias por subirlas.

jueves, 23 de octubre de 2014

El castillo encantado. Primaria y adultos con alma de niños.

Se acercaba la noche de Los difuntos  y todo el mundo se  preparaba para recibirla.

 En el castillo de la bruja Terrorífica también estaban ansiosos por que llegase esa noche. Sus moradores tenían un motivo muy   especial. Este castillo solo existía durante  la noche del treinta y uno de octubre en la que se celebraba LaNoche de los Difuntos; el resto del año desaparecía a los ojos de las personas y hasta el siguiente año no volvía a existir. La gran bruja había hechizado a sus habitantes,  decía que  no servían para nada  y que  ya no asustaban a los niños.

Cuando llegaron las doce  y un minuto de la noche, una niebla muy espesa se formó encima de un pequeño montículo y no  se deshizo hasta que todo el castillo resucitó de nuevo.
Lo primero que apareció en el centro del monte fue edificio muy negro  con torres muy altas y  ventanas  estrechas. Una pequeña luz se adivinaba dentro. De las torres salieron volando infinidad de murciélagos. Las telas de araña tejidas minuciosamente por arañas gigantes, parecían cortinajes de tul negro  en donde se columpiaban los esqueletos.

 De repente, dos armaduras huecas sin cabeza  bajaron  el puente levadizo  y un gran ruido de cadenas resonó en todo el valle, luego se abrió la puerta  del castillo con un gran chirrido de goznes.
-¡Ayyyyy!, gritó Terrorífica-, que estaba asomada en lo alto de una torre -. ¡Nunca os acordáis de engrasarlos de un año para otro! ¡Sois unos inútiles!

 Cuando se hizo el silencio de nuevo, la puerta empezó a vomitar un  gran ejército formado por  engendros y seres repugnantes que hubiesen aterrorizado al más valiente de vosotros.

Los fantasmas  salieron en primer lugar  arrastrando sus cadenas, después les siguió un gran grupo de asquerosos zombis llenos de heridas sangrantes, ogros, vampiros, momias, decapitados, demonios y asesinos.

Los esqueletos dejaron de columpiarse y siguieron a la comitiva  y, por último, decenas de brujas montadas en sus escobas salieron volando desde las almenas llenando el oscuro cielo. Cerrando la comitiva salió Frankestein.

Cuando todo el mundo estaba fuera se oyó la voz atronadora de la gran bruja que les gritó:
-¡Ya sabéis estúpidos e  infectos seres!  conque uno solo de vosotros asuste a alguien  os quitaría la maldición y volveríais a vivir, sin desaparecer, como hacíamos antes pero, estoy segura  de que sois tan inútiles y necios que tampoco lo conseguiréis este año.

Ellos al escuchar eso se animaron unos a otros:
-De hoy no pasa, estoy seguro  de que alguien se asustará cuando nos vean llegar. Cuando os miro a todos, tan feos, me da miedo hasta a mí-, le dijo un vampiro a otro.
Empezaron a caminar hasta llegar al pueblo más cercano llamado Castillejo del Valle. Desde lejos ya se oía el bullicio, la música  y se veían las luces y los adornos que tenían puestos en las puertas de las casas.

En todos los jardines había grandes calabazas con velas encendidas dentro y la gente iba disfrazada como ellos; si se descuidaban no iban a saber quiénes eran los monstruos de verdad y quienes los disfrazados.
-Por favor, no os separéis-, ordenó uno de los fantasmas. No tenemos que perdernos.
Siguieron avanzando hasta que observaron a un grupo de niños que llevaba bolsos llenos de caramelos y golosinas.
 Ellos sí que iban disfrazados aunque casi parecían brujas y vampiros de verdad. Llamaban a las puertas y decían.
- ¿Truco o trato?
Entonces los señores de la casa, que eran bastante mayores, les contestaron:
-Trato-, y les sacaron montones de golosinas.

Esperaron a que se marchasen los niños con la ilusión de que pudieran asustarlos y al ser mayores les diera un patatús  y se muriesen del susto. Eligieron al más feo. Llamaron al timbre y esperaron.

-¡UUHHH!-, gritó un asqueroso zombi.
La señora se sobresaltó un poquito pero, enseguida llamó a su marido.
-¡Juan!, ven enseguida, mira, estos sí que van bien disfrazados-, dijo a voces a su marido que estaba en otra habitación.
El hombre salió enseguida y al verlos, sonriendo, les dio la mano.
-Enhorabuena, si hubiese un concurso de disfraces, os llevaríais el premio. Dales caramelos, mujer, que se lo merecen.

Los habitantes del castillo se alejaron desanimados. Siguieron caminando de un lado a otro.
-¡UUUGGG! ¡AAAGGGG! Gritaban como locos y todos los recibían con sonrisas y felicitaciones por lo bien que iban.

Cuando la brujas pasaron volando en las escobas por encima de las cabezas de los que estaban de fiesta gritando-¡Jijijiji! -, todos se quedaron mirándolas embobados.
-Mamá, yo quiero que me compres una escoba como esas. El año que viene me disfrazaré de bruja.
-Bueno, hija, veremos lo que cuestan. Deben ser muy caras.

Nuestros amigos, los monstruos, estaban cansados de tanto caminar, solo una vez, una niña dio un respingo cuando vio a Frankestein, pero solo un respingo.
-¿Tú crees que eso ha sido un susto?-, le preguntó Franki a un fantasma que estaba a su lado.
El fantasma le miro con sorna y le dijo:
- Vamos anda, eso no ha sido un susto, si acaso un suspiro.

Empezaba a amanecer, si no aligeraban llegarían de día y se quedarían fuera del castillo. Nuestros amigos apretaron el paso hasta donde se encontraba su hogar. Iban desilusionados sabiendo que habían fracasado de nuevo. Fueron entrando en el castillo hasta que se cerraron las puertas y se levantó el puente levadizo.

-Bueno chicos, por vuestras caras veo que este año tampoco ha habido suerte ¿verdad?-, preguntó la gran bruja.
Al escucharla, un vampiro muy elegante se dirigió a Terrorífica y le dijo:

-Te lo repito todos los años, desde que a la noche de los difuntos le llaman Halloween los niños no tienen miedo a nada.
Se fueron retirando a sus habitaciones mientras una espesa niebla,  de nuevo, fue cubriendo el castillo hasta que desapareció. Tendrían que esperar otro año a ver si había más suerte.


Como pasa el tiempo. Otra vez tenemos aquí la fiesta de Halloween y otra vez he escrito un cuento que espero que os guste.

Todas las ilustraciones y fotografías las he tomado prestadas de internet. aquí está la página.