Mensaje de bienvenida

¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Historia de un rio. 2º y 3er ciclo.




Braulio estaba sentado en una roca de la orilla; bostezaba aburrido ante la perspectiva de una pesca escasa. Este no era un deporte muy adecuado para sus trece años. Se estaba haciendo tarde y temía volver a casa de vacío; de repente notó un fuerte tirón de la caña.
-Ahora sí que he pescado algo grande. Esta vez no se me escapa.
Clavó la caña con fuerza entre dos piedras  y rápidamente  cogió una red  para sacar  la trucha que debía de estar enganchada en el anzuelo. Tiró con mucho cuidado para que no se le escapase, pero cuando la pieza apareció de debajo del agua, se llevó una desagradable sorpresa.
- ¡Qué asco! Ya ni siquiera se puede pescar en este río -dijo enfadado,  mientras intentaba soltar del anzuelo  un zapato que se había enganchado en él. Se indigno tanto que se salió del agua y empezó a recoger todos los útiles de pescar.
-¡Ya está bien!  No pienso perder más mi tiempo con la dichosa manía de mi madre: “Braulio ve a pescar, seguro que te distraes”.  Yo no vuelvo  por aquí,  cada vez hay más basura en el rio. ¡No me explico cómo la  gente no cuida  lo más importante que tenemos! Mira que el sitio de tirar un zapato ¡es indignante!
Braulio era un chico muy concienciado con los problemas que la escasez de agua estaba generando en gran parte del planeta. Muchas veces pensaba que cuando fuera mayor se iba a hacer voluntario de Greenpeace para defender los derechos de la Tierra. Mientras recogía todo, le pareció escuchar que alguien le llamaba. Miró por todos lados pero no vio a nadie.
-¡Eh, Braulio!
Esta vez estaba seguro, lo había vuelto a oír  pero… ¿de dónde salía la voz?
-Aquí, soy yo.
-¿Quién anda ahí? -preguntó asustado sin  encontrar a la persona que le estaba hablando. “Estará escondido detrás de los árboles” pensó. -¡Que salga quien sea!  Es de cobardes esconderse.
Por un momento estuvo a punto de echar a correr y buscar ayuda. No se podía esperar nada bueno  de  alguien que  le llamaba y no daba la cara.
-Aquí, soy yo, el río, ¿es que no me ves? Has estado pescando toda la tarde en mis aguas, bueno, más bien intentándolo.
El chico de repente creyó que estaba sufriendo alucinaciones, había venido sin gorra.
-Me está bien empleado, mi madre me lo tiene dicho: ”Braulio, no te olvides de la gorra que el sol  pega muy fuerte en verano”
-Perdona, pero no lo estás soñando, te estoy  hablando yo, el río en el que te bañabas hasta hace poco ¿Es que ya no te gustan mis aguas?
Braulio seguía sorprendido,  la voz que le llamaba era tan tranquilizadora que, casi sin darse cuenta, como si fuera lo más normal del mundo, se fue calmando y  mirando a la corriente de agua contestó:
-Me gustaban antes cuando estaban limpias pero, ahora, ya ves lo que he pescado en ellas, un zapato viejo. Todo se está contaminando -dijo con pena.
-Pero, yo no tengo la culpa,  habéis sido vosotros,  los humanos,  los que me habéis maltratado,  humillado y manchado el cauce por el que corro desde hace miles de años. ¿Te crees que me gusta? Antes los guijarros relucían cuando los rayos del sol se reflejaban en ellos, ahora casi no se ven; mi agua baja muy turbia. 
Braulio volvió a mirar a todos lados, seguía sin creer que estaba hablando con un accidente geográfico -era así cómo se llamaba a los ríos cuando los  estudiaba en la escuela-,  sin embargo, por allí no había nadie que pudiese reírse de él, así que como no sabía qué hacer, se sentó encima de los juncos que había en la orilla y escuchó al rio Grande que siguió hablándole:
-Te contaré mi historia y comprenderás cómo mi deterioro se debe  al mal uso que han hecho de mí las personas. -Braulio escuchó en silencio; reconocía que  el río tenía toda la razón-. Bueno, yo sé que ese es tu nombre porque he  oído  a tu madre miles de veces pronunciarlo  cuando te bañabas aquí, en este remanso y, no siempre le hacías caso. Braulio por aquí, Braulio por allá; necesito que alguien me defienda, además haciéndolo, defenderás  los derechos de tus hijos y de tus nietos cuando los tengas; las personas necesitan tener agua limpia en sus ríos. Escúchame con atención:
Hace muchísimo tiempo nací  en medio de dos gigantescas montañas. Desde que me asomé entre las rocas, corrí alegremente hasta la desembocadura en el mar. Siempre estaba contento porque todo lo que me rodeaba era hermoso. Durante todo el camino que hacía desde la montaña hasta el valle, me acompañaban frondosos bosques llenos de árboles corpulentos que introducían sus raíces por debajo de la tierra  húmeda hasta llegar a mí. En el cauce superior, yo corría  más rápido entre las rocas; se me antojaba que me deslizaba por  toboganes esculpidos en mi lecho  que  formaban grandes cascadas. Después, cuando recorría el valle, lo hacía con más tranquilidad; allí  nadaban reposadamente las truchas y los barbos haciéndome cosquillas cuando rozaban los guijarros con sus aletas  y  después de muchos kilómetros  me encontraba con el mar. Durante los momentos en que el agua dulce salía a mi encuentro para saludarme, algunas especies  marinas que habitan en los estuarios entraban en contacto conmigo. Los camarones y los cangrejos vivían allí  y  servían de alimento a montones de aves migratorias. Aparecían los patos salvajes y las pequeñas zancudas que encontraban su comida entre los fondos del estuario. La vida bullía por todas partes y todo era gracias a mí.
-Debía de ser bonito viajar desde las montañas hasta el mar entre tanta naturaleza -interrumpió Braulio.
-Antes sí, pero ahora las cosas no son lo mismo. En la época  de la que te hablo  bajaban a mí los habitantes de los bosques: las hadas, las ninfas, los gnomos, los elfos y otros seres que, por estar siempre ocultos,  no te puedes ni imaginar que existen. Todos los días se aseaban en mi orilla y pasaban mucho tiempo bañándose  y jugando conmigo.  Después se tendían sobre el lecho de hojas que había en mis orillas hasta que se secaban bien sus alas y sus ropas de seda. Las hadas y las ninfas se peinaban sus largos cabellos, ellas llevaban siempre peines con  púas finísimas que les hacían los duendes con las acídulas de los pinos,  y mirándose en mis aguas cristalinas, que eran como espejos, empezaban a cepillarse  el pelo,  que  adornaban  con flores recogidas en mis orillas o arrancadas de mis entrañas como los nenúfares. Así pasaban las horas, todos  a mi alrededor,  porque yo les surtía de agua  limpia y fresca.
-¿De verdad  existen los seres mágicos del bosque? yo no me lo creía  pero, si tú lo dices… Y ahora, ¿siguen bajando a bañarse en tus aguas?
-Ahora no -contestó el rio Grande con tristeza-, hace tiempo que no veo a ninguno; ellos necesitan el agua limpia para vivir, si no mueren.
Braulio se quedó muy triste y pensativo, era una pena que esos personajes tan maravillosos hubiesen desaparecido de la tierra. El chico observó que los pájaros habían dejado de cantar y los insectos de zumbar,  todos escuchaban la historia del rio Grande.
-Sigue contándome  tu vida, por favor,- le suplicó.
-Bien, cuando se marchaban los seres mágicos  del bosque, llegaban los animales a beber. Había infinidad de aves, jabalíes, ciervos, corzos, pequeños conejos, garduñas y otros roedores; pero el más temido por todos era el oso. Normalmente, cuando este último estaba cerca de mis orillas, los demás animales se escondían y cuando él se marchaba, acudían otra vez porque el peligro había pasado. Cuando más me  divertía  era en la época en que los salmones regresaban a su lugar de nacimiento. Disfrutaba jugando con los osos y con estos gigantescos pescados, aunque   sufría  mucho cuando veía el esfuerzo que hacían los pobres para remontar mis aguas sin que  pudiera ayudarles. Pasó mucho sin que nada enturbiara mi vida,  hasta que  un día llegaron a mis orillas unos seres  que nunca había visto.  Ahora, ya sé que eran hombres, pero en aquella época me parecieron unos animales muy extraños; me sorprendía verlos  andar sobre dos patas y que se entendieran entre ellos  de forma diferente. Luego supe que vosotros os comunicáis  por medio del habla. Estuvieron bañándose en mis aguas y, después,  descansaron en mi orilla como hacían mis amigas las ninfas y las hadas; a partir de entonces se quedaron a vivir cerca de mí y desde aquel instante empezó mi decadencia. Observé con tristeza que desde que los hombres llegaron, los seres mágicos de los bosques no bajaban  tanto, solo  lo hacían cuando los otros estaban dormidos, yo creo que les tenían miedo. Un día, todavía lo recuerdo con tristeza, algunos ciervos y jabalíes estaban pastando tranquilamente cerca de mí, un grupo de hombres  apareció chillando, llevando en sus manos palos largos terminados en puntas de piedra. Los animales salieron asustados corriendo, pero los que no pudieron escapar acabaron muriendo atravesados por aquellas varas tan peligrosas. Fue la primera vez que asistí a una cacería. No me gustó nada, observé en aquellos seres una violencia que no había visto nunca en mis amigos, ellos  siempre mataban cuando tenían hambre, pero aquella vez me pareció que los humanos  lo hacían también para divertirse y, desde aquel momento, todo a mi alrededor empezó a experimentar grandes  cambios. Ese día, mi  agua se llenó de la  sangre de mis amigos; tardé mucho tiempo en poder limpiarme y sentirme otra vez contento y despreocupado. Poco a poco, los recién llegados aprendieron a construir casas cerca de mis orillas; necesitaban de mi agua para vivir y, además, tenían bastante caza así es que el sitio era ideal para quedarse. Empezaron a podar árboles para hacerse cabañas y a cortar ramas que convertían en  leña en el invierno.  Yo lo perdonaba todo por los niños, que eran muy graciosos; a ellos les gustaba mucho estar cerca de mí y cuando llegaba la hora de sus juegos me divertía como años atrás lo hacía con los seres mágicos del bosque. Poco a poco recobré la alegría porque veía que  eran felices conmigo. 
-No me creo que tengas sentimientos como las personas, eres un río, solo agua.
-¡Solo agua dices! ¡Soy la vida! -contestó indignado-. Gracias a mí viven miles de personas en la ciudad y lo peor es que no os dais cuenta de ello cuando me echáis toda la basura que se os antoja.
Braulio se dio cuenta de que el río tenía razón y le invitó a que siguiera hablando:
-Bueno no te enfades, sigue  con tu historia aunque mi madre se va a preocupar si ve que no estoy en casa a las nueve.
-Vale en seguida termino. Cada vez había más humanos viviendo en mis orillas hasta que construyeron la ciudad  en dónde tú vives ahora. Cortaron miles de árboles para hacer las casas y construyeron industrias que,  desde entonces, vierten en mis aguas aceites  y metales pesados, además  en el cauce bajo, los agricultores abonan sus cosechas con nitratos y a veces echan pesticidas. Todo eso  acaba en mis aguas. El bosque que me rodea  cada vez es más pequeño,  por eso, ahora llueve menos y mi agua está más turbia.
Braulio miró el reloj,  y aunque se estaba haciendo tarde,  estaba viviendo un momento mágico junto a su río y le daba pena dejarle, pero anochecía y pensó  que tenía que interrumpirle:
-Estoy muy a gusto a tu lado pero, tengo que irme, sino lo hago mi madre me echará una bronca y no podré venir más –dijo levantándose y sacudiéndose  las briznas de hierba que tenía en los pantalones.
-¿Me prometes que volverás? Tenemos que hablar, tienes que intentar estudiar mucho para poder ayudar a conservar toda la naturaleza que todavía queda intacta.
-Te lo prometo, en el momento que pueda regresaré; hasta la vista.
Braulio se subió en su bicicleta y se alejó con el corazón encogido, nunca hubiese pensado que los ríos tuviesen sentimientos; a lo mejor también los tenían los bosques, las montañas y, por supuesto, los animales. Toda la percepción que tenía del mundo había cambiado. Tenía que poner  todo su empeño en conservar aquello que todavía tenía intacta su belleza. Cuando llegó a su casa salió a recibirle su perra Tula; ese día le pareció que estaba más contenta que de costumbre, era como si saludase a su compañero o más bien a su cómplice. Su madre salió a la puerta.
-¿Qué tal la pesca?, ¿ha habido suerte?
-¡Qué va! Un zapato viejo. Mamá deberíamos de hacer algo para que la gente no eche basura al río. Es una pena que no haya casi pescado por causa de lo que vierten  al agua. Me han dicho que las fábricas contaminan mucho.
Su madre le escuchó sorprendida; no estaba acostumbrada a que Braulio se preocupara  tanto por cosas serias.
-Venga, sube a bañarte que es tarde. Hoy vamos a cenar a las tantas. 
-Mamá, mejor me ducho, no debemos malgastar el agua.
La madre de Braulio se quedó callada, su hijo estaba  estaba madurando y eso la satisfacía mucho. Mientras  cenaban, salió un anuncio que llamó a atención de Braulio.
-Déjalo ahí, por favor mamá, quiero saber lo que dicen de Greenpeace.
  La presentadora anunciaba unos campamentos: Greenpeace oferta sus  últimas plazas para campamentos de verano a para niños de 9 a 17 años.
-Mamá, todavía quedan plazas para mi edad, me gustaría  ir a esos campamentos; allí te enseñan a resolver  los problemas que tenemos con el medio ambiente
-Hay que ver la perra que te ha entrado con este tema. Así,  sin pensarlo, la verdad es que no sé. Ya les escribiré y  tomaremos una decisión. Ahora  hay que acostarse,  mañana te dan las notas finales,  si te suspenden, no hay campamentos que valgan.
Braulio  pasó aquella noche en blanco y si dio alguna cabezada, no pudo descansar bien, pues entre sueños, veía a las ninfas y a los elfos  que con sus dedos largos y finos le acusaban de haber tirado un montón de zapatos viejos al rio. Se levantó de madrugada y no quiso dormir más, estaba muy nervioso. 
En los días siguientes pasaron dos acontecimientos  muy importantes para  Braulio: las notas fueron estupendas y  por otro lado  su madre le comunicó que podía ir a los  campamentos que  Greenpeace tenía organizados. Estaba deseoso de volver al lugar en el que había mantenido la conversación con el rio Grande. Aquella tarde tenía planeado acercarse para hablar con él, pero sus amigos se empeñaron en acompañarle.
-Tienes que enseñarnos a pescar. Mi padre me ha dicho que lo haces muy bien.
-Pero si ya no hay pesca en el río. Además yo no tengo gana de ir esta tarde -Braulio estaba poniendo excusas para verse libre de ellos, pero ni por esas convenció a la peña; a las cinco  estaban esperándole con las bicicletas y con las cañas.  Llegaron al sitio de siempre y no había pasado ni media hora cuando los chicos empezaron a ponerse nerviosos.
-Oye, aquí  no pica nada.
-No me creo que tú pesques algo,  ¿no será que pasas por el criadero de truchas y le compras alguna a tu madre?
-¡Hay que ver las tonterías que decís! Como tengo tanto dinero, voy y me lo gasto en una trucha, este tío está tonto -contestó Braulio enfadado con  su compañero. 
De pronto oyeron a uno de los chicos gritar de alegría. Se  había  enganchado un pez y no era pequeño, no.  El chaval tiró con todas sus fuerzas y cuando pudo sacarlo del agua, todos los que esperaban con expectación la aparición de una brillante trucha, se llevaron un disgusto.
-¡Es el otro zapato! – dijo Braulio desternillándose de risa. 
El muchacho que lo había sacado se molestó tanto por la actitud  de su amigo que tiró la caña y  se fue hacia él;  agarró a Braulio por el hombro dándole un puñetazo y allí empezó la primera pelea de su vida  y también la última. Cuando el chico logró quitarse de encima al energúmeno  de su amigo, dijo gritando:
-¡Ya está bien!  Aquí no queda pesca ¿Habéis visto lo que hay en el agua? Porquería, solo eso; se acabaron los peces los ciervos, las ranas y hasta las culebras. Todos debían de estar  aquí pero ya no hay ningún animal. Han desaparecido por nuestra culpa. En vez de pelear deberíamos  intentar limpiar todo  para el bien del rio  –aclaró Braulio enfadado.
-Oye, ¿porqué no sacamos los residuos que no deban estar aquí? Yo tengo mis gafas de bucear- añadió uno de sus amigos.
-Sí, es una buena idea; ya que somos seis, tres podemos limpiar el  río y los otros  las orillas.
-Vale -dijo Javi-, antes de estar como pasmarotes, prefiero ayudar.
Y ante la mirada acuosa del rio, los chicos empezaron a trabajar como nunca lo habían hecho; los buceadores sacaron anzuelos y plomos unidos a los hilos de pescar, un neumático, dos rebecas que estaban enredadas en los juncos,  cinco cascos de botellas, más algunos trozos de cristal y bolsas de plástico a montones. Los de tierra recogieron en una de las bolsas todas las latas de refresco que había por allí tiradas, bolsas de patatas fritas y platos  de plástico de alguna merienda que no se habían molestado en limpiar.
-Bueno, y ahora ¿dónde echamos toda esta basura?-preguntó Javi a Braulio.
-Debemos de llevarlas a los contenedores de la ciudad. Aquí estropean el paisaje.
-Lleva razón Braulio, ahora que está más limpio, dan más ganas de volver que antes.
-Bueno, vámonos ya,  que los que no os habéis mojado no tenéis frio, pero yo me estoy helando  -dijo Félix que estaba con toda la ropa empapada-, voy a coger una pulmonía.
-Echad vosotros delante, quiero buscar entre aquellos pinos. He visto más desperdicios. 
Todos sus amigos emprendieron el regreso al pueblo. Cada uno llevaba una bolsa de basura que había recogido del bosque; por primera vez en mucho tiempo los habitantes de Montegrande habían puesto su grano de arena en la limpieza de la naturaleza. Braulio estuvo durante un rato paseando hasta que comprobó que no había nadie por los alrededores, no quería que se supiese su  secreto; se sentó en la orilla del río y esperó a que este le hablase. Pasó más de una hora; llegó a pensar que lo del otro día había sido solo sueño, pero…no, estaba seguro de que había hablado con el río Grande. Esperó que  le hablase pero nada,  no oía ni una palabra. Se estaba poniendo nervioso, se levanto y se dirigió a Grande algo enfadado:
-¡Qué! ¿Me vas a decir algo o no? Me gustaría hablar contigo y no sé si me escuchas.
-Pues claro que te escucho, pero es que me he quedado mudo al veros recoger tanta basura. Llevaba mucho tiempo con molestias  por culpa de  las rebecas enrolladas en mis juncos, y de los plásticos pegados en mi lecho. ¡Qué maravilla! Por fin me siento libre. Gracias Braulio.
-No, no me las des, ya he comprendido que lo que haga por ti lo estoy haciendo también por mí.
-Llevas mucha razón, los ríos somos como las venas de la Tierra y la basura que echáis a ellos sería comparable a vuestro colesterol. Todos los ríos van a desembocar al mar y le llevamos al pobre cantidades inmensas de  desechos que no sabe qué hacer con ellos. Si yo estoy triste, imagina cómo estará él. Los animales marinos también están muriendo por culpa de tantos plásticos en el agua. El haber recogido aquí unas cuantas bolsas a lo mejor ha salvado la vida a una tortuga o a un delfín.
-Grande, tengo que decirte algo, en realidad he venido a despedirme, vas a estar mucho tiempo sin verme; me voy con Greenpeace, quiero aprender a ser responsable con todo lo que me rodea, he convencido a mi madre, verás cómo vas a estar orgulloso de tu amigo Braulio.
-No lo dudes, por eso te elegí a ti entre todos los que han venido a mis orillas, sabía que responderías.
El muchacho  estaba contento, se sentía  integrado en  el bosque que le rodeaba; parecía que podía oír los susurros de los animales. Pensó que hacía calor, se quitó la ropa, se metió en el agua y nadó hasta la otra orilla en donde él nunca había estado. Oyó risas y murmullos y, sin saber por dónde habían venido, se encontró rodeado de un montón de seres mágicos del bosque que habían bajado a darle las gracias. Confiaban en Braulio y querían compartir con él ese momento. Vislumbraban un poco de luz dentro de un futuro   bastante oscuro. La esperanza empezaba a instalarse entre ellos;  algún día la  Tierra volvería a ser  otra vez tan bella como lo había sido hace muchísimos años. 




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Las fotografías han sido cogidas de Internet.

miércoles, 11 de julio de 2012

Guille y Pablo: Guille y Pablo y la poción mágica, Infantil y primaria





Guille y Pablo siempre están dando la lata con que quieren hacer magia.
-Queremos un maletín de  mago-, insisten.
-Pedídselo a los Reyes Magos-, les dicen sus padres, pero ellos siguen con la misma cantinela. En cuanto pueden, a falta de un laboratorio para hacer experimentos, se meten en  la cocina y empiezan a  mezclar especias con harina, aceite y mil cosas más  para hacer pociones como hacen las brujas de los cuentos; hay que tener mucho cuidado con ellos, porque enseguida lo ponen todo perdido.
Hoy están emocionados,  han visto una película de Magia y han salido totalmente decididos: quieren ser magos.
Cuando han llegado a casa de su abuela, le han dicho que quieren hacer una poción mágica. Quieren mezclar muchos ingredientes en un frasco y luego enterrarlo; están seguros de que cuando sean mayores y vayan a buscarlo se habrá convertido en oro.
-Mi papá lo hizo cuando era pequeño y dice que un día vamos a ir al monte al sitio en dónde lo enterró y entonces habrá lingotes de oro.
La abuela parece que no se lo cree mucho, pero como ha visto  tanta ilusión en la  carita de sus nietos accede y les prepara todos los ingredientes que ellos le piden:         

                                                  Receta para conseguir lingotes de oro:
                                                                    Ingredientes.

1 cabello de Guille,  otro de Pablo y otro de la abuela
2 pelos del conejito Max
Una hoja de arce machacada
Dos taponcitos de café molido
Cuatro o cinco miguitas de pan
Unas gotitas de detergente
Un chorrito de vinagre y otro de vino
Un pellizquito de sal
Un poquito de perejil, otro poquito de orégano
Una cucharadita  cacao
Una cucharadita de mostaza y otra de curry para que salga bien  el color del oro.


Cuando lo tienen todo preparado, la abuela les dice que todas las  pociones necesitan tener alguna palabra mágica para que surta efecto el hechizo. Ellos se quedan dudando un poco y,  después de pensar un rato, eligen una frase que repiten mientras mezclan todo con un poco de agua:
                                          Ala de murciélago, ojo de tritón, cola de ratón,
                                                     que en oro se convierta la poción.
 La abuela les sigue la corriente y cuando la  tienen preparada  van a enterrarla con mucho misterio. Buscan un sitio en el jardín debajo del arce para que tenga buena sombra en verano, hacen un hoyo y colocan el frasco dentro. Le ponen una piedra blanca encima y hacen una cruz sobre ella.  Luego dicen muy contentos:
-Cuando seamos mayores, desenterraremos el frasco y seremos muy ricos.
La abuela les escucha y  sonríe.
-La mayor riqueza que podéis desear es  vivir en un mundo de fantasía. Si cuando seáis mayores, os acordáis  de la poción y  venís a desenterrar el frasco con vuestros hijos, será cierto que vuestra ilusión os hará los más ricos del mundo.


Los dibujos que ilustran este cuento estan sacadosde la página de Google que indico debajo.


https://www.google.com/search?q=ni%C3%B1os+haciendo+experimentos&hl=en&prmd=imvns&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ei=nkX9T7uFIsql0QWTs7zABw&ved=0CFMQsAQ&biw=1280&bih=666

martes, 10 de julio de 2012

Guille y Pablo: Pablo ya sabe nadar. Educación Infantil y 1º de primaria.


Dibujo sacado de http://www.conmishijos.com/ocio-en-casa/dibujos-para-colorear/dibujos-n/nino-nadando.html



Ha llegado el buen tiempo y apetece darse un baño de vez en cuando, sobre todo, si vives en un lugar caluroso en donde  la temperatura normal a medio día, ronda entre los 30 y los 35º.
 Guille, Pablo y sus abuelos han ido a la piscina a refrescarse. Pablo, sin darse cuenta del peligro que tiene el agua, ha echado a correr y se ha tirado sin saber nadar, sin manguitos ni flotador, en la parte más honda de la piscina de mayores.
La suerte para Pablo ha sido que estaban cerca de él varias personas que  se han dado cuenta de su imprudencia y le han sacado del agua inmediatamente. Sus abuelos casi se mueren del susto. Cuando ha salido de la piscina, Pablo, temblando, ha dicho a sus abuelos:
-¡Por poco me ahogo, como el año pasado!
Sí, el verano anterior, Pablo hizo la misma travesura. Se tiró al agua por donde no hacía pie y fue su padre el que se metió a por él.
Sus abuelos, al ver que Pablo no tiene sentido del peligro, le han regañado y él, llorando, ha prometido que nunca lo va a hacer más. La verdad es que ha cumplió la promesa y  ya no se baña sin los manguitos. Pero para aprender a nadar tiene que quitárselos de vez en cuando.
Antes de irse de vacaciones a  la playa, los abuelos le han apuntado a un cursillo de natación y Pablo ha ido muy contento y ha hecho todo lo que le ha dicho el monitor, sin embargo se ha puesto malo unos días y no ha podido aprender del todo. Por eso hay que tener mucho cuidado con él. Lleva toda la semana practicando a ratitos, pero todavía no consigue flotar. El socorrista le ha dicho a su mamá que use el chaleco salvavidas en lugar de los manguitos, así que un día se baña con el chaleco y al siguiente con los manguitos.
 Lo primero que ha aprendido ha sido a bucear avanzando por debajo del agua.  Desde que este verano empezó a bañarse en la piscina y en la playa, sus padres y sus abuelos le han insistido en lo importante que es saber nadar, por eso, él ha puesto mucho interés y cuando está en el agua dice:
-¡Venga, que tengo que practicar!
Un día le comenta a su mamá:
-Quítame el chaleco que creo que ya floto.
Su mamá duda un poco pero al final le hace caso. ¡Por fin Pablo avanza en el agua como los peces! Ya lo ha conseguido, sabe nadar.
Muy orgulloso cuando ha vuelto de vacaciones les ha dicho a sus abuelos:
-¡Ya sé nadar!, abuela, venga que te voy a enseñar como lo hago.
 Se han bajado a la piscina y él no para. Primero, en la piscina de los niños pequeños, se ha hecho, buceando, un montón de largos. Después, se ha pasado a la de los mayores y se la ha cruzado por la parte ancha de una vez sin descansar.
Además, Pablo se ha inventado diferentes formas para tirarse al agua: estilo rana, estilo viejecito, estilo cojito y de bomba. El estilo rana es el que  tiene más seguidores, pues va saltando como un batracio por el borde de la piscina  croando sin parar hasta que se sumerge en la piscina; sus amigos le aplauden. El estilo viejecito consiste en andar agachadito como si llevase un bastón.
-¡Bravo! -le dicen todos-, estás hecho un campeón.
Cuando sale del agua, se ducha muy bien para quitarse el cloro y se lía alrededor del cuerpo una toalla como si fuera una túnica romana. Su abuela entonces le llama Paolus en vez de Pablo.
-¿Por qué me llamas Paolus?
-Porque pareces un romano, y los romanos hablaban en latín.
Pablo se queda igual que si le hubiese dicho que hablaban en chino, pero le hace gracia y se ríe. Otras veces se pone el gorro y las gafas de natación de su tío y, sus abuelos le dicen que parece la hormiga atómica. Él es muy feliz porque  siente que ya es como su hermano Guille: un niño mayor.
 Poco a poco se están terminando las vacaciones y cuando  su abuela le pregunta si quiere ir al colegio,  Pablo dice que no,  que quiere jubilarse como ella.
-Mira, en el cole vas a ver a tus amigos y vas a poder jugar con ellos como el año pasado.
A Pablo se le va iluminando la cara poco a poco. Recuerda cómo juega en el patio del colegio y le van entrando ganas de volver.
-¿Sabes abuela? Todavía no me quiero jubilar. Quiero jugar un poquito más con mis amigos.
Más tarde llega mamá con los libros que les ha comprado y con los uniformes y Guille y Pablo se ponen muy contentos.
La época de los estudios está a punto de empezar.

Dibujo sacado de http://www.canstockphoto.es/ilustracion/colegio.html


jueves, 7 de junio de 2012

Tango, el perro pastor, en marionetas para el 1er. ciclo. Animación lectora.Dramatización.


Todas las actividades entaban enfocadas a animar a los niños a leer.



 Como os  comenté en mi visita al Colegio Juan Carlos I de Llano de Brujas,  dentro de la Semana de animación a la lectura, la profesora Fuensanta Leantes y sus alumnos  de 6º C adaptaron el cuento Tango, el perro pastor, para los niños de 1er. Ciclo.



Escenario en donde realizaron la obra de títeres.
 Aquí os pongo unas fotos de las marionetas que hicieron para el teatro. Más adelante intentaré  subir el video de la representación,que acompañaron con canciones con letra sobre la historia de Tango.No tengo fotos de las ovejas, pero estaban preciosas.
Tango, el protagonista, hecho c on tela y relleno como las demás
Adrián y Luis con los los padres del primero.


Aquí tenéis al oso que dio un tremendo susto a Luis.


Mi agradecimiento a Fuensanta y a los niños de 6ºC  por el buen rato que nos hicieron pasar a todos.

viernes, 1 de junio de 2012

Guille y Pablo: El dragón de papiroflexia.2º y 3er. ciclo

Dragon de papel: Estos son los trabajos del Origamista Profesional Satoshi ...
gruaboy.blogsome.com

Guille  llevaba unos días haciendo aviones de papel y aunque le salían muy bien, su ilusión era hacer  otro tipo de figuras más divertidas.
-Abuela, mi madre dice que tú  hacías animales de papiroflexia cuando eras joven.
- Sí, tiene razón,  pero ahora  ya no me acuerdo, solo podría  hacer el gorro  de soldadito y el barco-, contestó la abuela sabiendo que le iba a causar una decepción a su nieto.
  Efectivamente, Guille se llevó una desilusión, y al ver que nadie le ayudaba,  empezó a probar él solo. Como era muy habilidoso, hizo una figura que se parecía bastante a un periquito.
-¡He hecho un periquito, he hecho un periquito!-, gritó  mientras iba por el pasillo corriendo hasta donde estaban sus padres y  sus abuelos charlando.
La verdad es que la figura se parecía bastante a un pájaro, pero le faltaba algo de gracia. La abuela  pensó que su nieto necesitaba alguna ayuda, por ejemplo, un libro que le explicase cómo  hacer los animales que tanto deseaba. Al día siguiente se presentó en casa con ”El arte de la papiroflexia”. Cuando Guille  lo vio, se le iluminó la cara.
-Gracias abuela, gracias, ¡qué buena idea! Ahora aprenderé  a hacer todo lo que me gusta. Salió disparado al despacho de su padre y de allí cogió un paquete de folios  y desapareció. Al cabo de un rato entró  muy contento:
- Mirad,  he hecho una grulla y un pingüino. 
- Muy bien-, dijeron todos-. Mañana llévaselos a tu profesor para que los vea.
Al día siguiente, Guille  vino del colegio con muchos encargos; tenía que hacerles  a sus amigos un montón de animales.
-Mamá, cuando aprenda bien, empezaré con los animales de la prehistoria que son más difíciles...
La mamá de Guille le aconsejó:
-Debes  practicar con papeles de revistas y con trozos de papel regalo o de periódicos  para no gastar folios  blancos innecesariamente  y para que los animales  te queden más divertidos.
-Llevas razón mamá, cogeré del cuarto de estar las revistas y unos restos de papel charol que tengo de las manualidades del cole.
Guille se pasó toda la tarde trabajando con los papeles y pudo sacar un pez precioso y  una tortuga de color verde pero, después, hizo una rana, un  pingüino y, cuando los terminó, empezó a plegar y a plegar un trozo de papel charol rojo  que tenía en la mano hasta que se quedó satisfecho.
-¡Tatatachan!  Acabo de hacer un dragón;  este me lo he inventado, no me he fijado del libro. Mirad que colmillos tiene, y echa fuego por la boca.
Pablo que era más pequeño y algo miedoso se lo quedó mirando fijamente y dijo:
-Guille, no me gusta, me da un poco de miedo.
-Pero qué tonto ¿es que te va a hacer algo un dragón de papel? Eres un miedica.
Al oír a su hermano mayor, el niño puso a llorar.
-¿Qué pasa, chicos?-, preguntó su padre cuando oyó llorar a Pablo.
-Guille me está asustando con ese dragón que ha hecho. Dice que echa fuego por la boca. Yo no quiero que lo suba a la habitación porque luego voy a soñar con él.
-Pero Pablo, si es solo papel y, tú, Guille, no le metas miedo a tu hermano que luego  por la noche no pegamos ojo ni tu madre ni yo.
-Vale…-, añadió Guille de mala gana-.Siempre hay que hacer lo que el niño quiere-, refunfuñó.
Después de cenar y antes de acostarse, los dos hermanos recogieron todos los trozos  de papel que había por el suelo y, a continuación,  se subieron al dormitorio. Guille se metió el dragón en el bolsillo y cuando Pablo estaba distraído lo guardó en el cajón de su mesa.
-Buenas noches Pablo, que duermas bien.
 A Pablo  no le dio tiempo a contestar, nada más caer en la cama se quedó roque. Guille tardó un  poco más pero, en seguida, se quedó dormido también. La casa estaba totalmente en silencio, solo se oía un reloj de pared cuando marcaba las medias y las horas; fuera, la luna  brillaba e iluminaba la habitación sin necesidad de tener ninguna lámpara encendida.  Las campanadas  del reloj empezaron a sonar: las diez,…..las once,…., las doce. A las doce de la noche  en punto, algo muy extraño sucedió en la habitación de los niños: toda la mesa empezó a  moverse como si un terremoto la estuviese sacudiendo y, del cajón en donde estaba metido el dragón de papel salían unos rugidos   aterradores  y un resplandor con un  fuerte olor a quemado que despertó a los dos hermanos.
-¿Qué pasa Guille? Tengo miedo.
Guille estaba paralizado ante lo que estaba sucediendo, no se lo podía explicar, aunque tenía una corazonada, pero no dijo nada a su hermano. Los temblores de la mesa y los rugidos no   paraban y el resplandor  que salía por las rendijas del cajón se convirtió en llamaradas  que empezaron a provocar un humo que los ahogaba. Cogió a Pablo y los dos salieron corriendo del dormitorio.
-Papá, mamá hay fuego en nuestra habitación.
Ante los gritos de los hermanos los padres se levantaron rápidamente y lograron apagar las llamas que ya habían chamuscado los cajones.
-¿Qué guardabas en el cajón?-, dijo su madre enfadada-. Seguro que  todavía tenías algunos  petardos de  la fiesta de cumpleaños. No me hacéis caso, os he dicho que no quiero que  los metáis  en casa. Ha podido ocurrir una desgracia esta noche; menos mal que estáis bien. Pues, ahora, os va a tocar dormir en la habitación de Pablo; en la vuestra no hay quien lo haga con el olor a humo.

 Pablo siempre dormía en el cuarto  de  su hermano mayor, así se sentía más protegido, pero esa noche los dos tuvieron que pasarse al suyo. Cuando todo se tranquilizó, Guille, muy despacio, fue hacia el dormitorio y con cuidado, porque todavía estaba caliente, abrió el cajón de su mesa. Todo lo que guardaba dentro se había quemado, todo, menos el dragón rojo: él estaba intacto.
-Tendrías que haberte quemado tú también; ya sabía yo que tenías la culpa de lo que ha pasado aquí.
Guille lo cogió y con cuidado lo fue desplegando hasta que el papel se quedo casi estirado, luego le pasó varias veces las manos por encima como si quisiera plancharlo y entonces  el papel volvió a su forma original, después, lo puso debajo de unos libros que pesaban mucho para que desapareciesen  totalmente los pliegues que le había hecho y se fue a dormir. A la mañana siguiente, cuando los niños estaban en el colegio, entró la asistenta y empezó a limpiar el estropicio que el incendio había provocado; intentando ordenarlo todo,  encontró el papel bajo los libros; Maria pensó que había sido cosa de Pablo.
-¡Madre mía!  Como Guille vea que le han deshecho una de sus figuras se va a armar; menos mal que todavía se notan los dobleces.
María se sentó  y, con mucha paciencia, empezó a doblar el papel por los pliegues que todavía estaban marcados hasta que consiguió devolverle otra vez su forma anterior.
-Vaya, si era un dragón-, dijo cuando lo vio terminado-.Espero que Guille no se haya dado cuenta de que su hermano se lo había deshecho.
Y mirándolo orgullosa, con mucho cuidado, lo colocó en el último cajón  de la mesa; era lo único que se había salvado del fuego.
El dibujo, aunque no lleva firma, es de Guille.

Guille y Pablo : El abuelo. Educación infantil, 1er. y 2º. ciclo

Aquí está el dibujo de Guille, nunca es tarde cuando la dicha es buena.
Guille y Pablo tienen mucha suerte. Su abuelo está jubilado y tiene todo el tiempo del mundo para dedicarles.Siempre dice:
-Lo que hago con mis nietos no pude hacerlo con mis hijos.
-¿Por qué dices eso Pepe?-, le preguntan los niños.
-Cuando mis hijos eran pequeños, yo me marchaba a trabajar muy temprano y volvía a casa muy tarde, así  que, a veces al  llegar, solo me daba tiempo de darles las buenas noches y desearles felices sueños. ¡Ni siquiera podía verles cuando salían en las actuaciones del colegio que hacían en Navidad o a final de curso!
-¿Y no jugabas con ellos nunca?
-Solo los fines de semana.
A Guille y a Pablo se les hace difícil comprender cómo su abuelo no jugaba con su mamá ni con sus tíos. Ahora sí que lo hace con ellos y también los recoge del colegio, dos veces a la semana y esos días se lo pasan muy bien.
Su abuelo es muy divertido y bromista. ¡Es un poco mago! Cuando quieren que les de un euro, él les dice:
-Guille, Pablo, mira dónde tienes uno, y les saca una moneda de detrás de la oreja.
-Abuelo ¿cómo lo haces?-, vuelven a preguntarle:
-Es muy fácil, ¡fijaos!
Vuelve a tocarles las orejas y otra vez más, les saca otro euro a cada uno. Ellos se ríen encantados.
También hace magia en el parking: Pepe mete un cartoncito y un billete y entonces aprieta un botón y salen muchas monedas.
Un día se las queda Guille y otro Pablo. Por eso siempre quieren que vaya él a recogerlos. ¡Son muy listos estos niños!
Pero lo que a Pablo le asombra más de todo, es cuando su abuelo se toma un yogurt, y al rato se le llenan los bolsillos de sobres con cromos de futbol. Por eso siempre que va a ir a verlos, antes  le llaman por teléfono y le dicen:-¿Abuelo, te has tomado  ya el yogurt?, así se aseguran que al llegar tendrán nuevos cromos para el álbum.
Lo único que le enfada a Pepe es que Pablo no quiera darle la mano cuando va a recogerlos. Entonces, sí que  se le pone muy mal genio.
-¡Si este niño no me da mano, no voy más a por é!  Recojo a Guille y él que se quede a comer en el comedor.
Se lo dice muy enfadado a su  hija, porque a la hora de la comida hay mucho tráfico por la calle y le da miedo que salga a correr y le pase algo.  Los papás de Pablo le han hecho prometer que siempre  va a obedecer a su abuelo cuando vaya a recogerlos al colegio.
 Después, cuando se montan en el coche de regreso a casa, él le dice a Guille:
-Guille, cuida de que tu hermano no se duerma.
Entonces Guille empieza a distraerle: cuentan coches amarillos, autobuses rojos, farolas, pero Pablo es pequeño todavía y  cuando se sienta, como está cansado, empieza a dar cabezadas y es muy difícil mantenerlo despierto. Entonces el abuelo para espabilarlo empieza a hacerle de rabiar:
-Pablo, me han dicho que tienes novia.
-¡Hay, abuelo!, que no tengo novia. No ves que soy pequeño.
-Sí que tienes, le replica.
-¡Qué te he dicho mil veces que no!
En el momento que sale el tema de las novias, Pablo se espabila y empieza a protestar. Pero el abuelo ya ha conseguido que se le pase el sueño.
Cuando los niños se quedan a comer en casa de los abuelos, al llegar, le dan un beso y un abrazo muy fuerte a su abuela, que les tiene preparada la comida que a ellos más les gusta; a Guille los espaguetis carbonara y a Pablo las albóndigas, por eso un día elige la comida Guille y otro día Pablito.
 Después de comer, llega la hora del dominó; su abuelo no la perdona por nada del mundo.
-¡Pablo ponte en la puerta, que no se vaya! dice Guille a Pablo. Los dos niños, se colocan con los brazos y las piernas abiertas delante de él, para no dejarlo pasar, pero  al  final les convence de que tiene que irse:
-Bueno, pero antes, sácanos dibujos del ordenador. Entonces les imprime unos cuantos para que los coloreen, Guille elige láminas de Gormitis y Pablo de Doraimon. Por fin  le dejan que se marche a echar la partida, los niños le dan un beso ¡Quieren mucho a su abuelo!
Después todas la noches alrededor de las ocho, los abuelos van a hacerles una visita corta para desearles las buenas noches: es la hora de los penaltis:
-Abuelo, tírame unos cuantos penaltis antes de que te vayas
-Vale Guille, pero solo unos pocos.
Entonces con una pelota de tela para que no se manchen las paredes del salón, juegan al futbol durante un rato.
 Y así pasan los días tranquilamente, los niños disfrutando de sus abuelos y estos de sus nietos.

Este cuento no tiene dibujo, pero Guille me ha prometido que me va a terminar uno para subirlo. Si alguien se anima a hacerme otro, másbonito quedará. lo agracederé infinitamente.http://laminasydibujosdidacticos.blogspot.com.es/

lunes, 28 de mayo de 2012

Visita al colegio Félix Rodríguez de la Fuente.


Con esta  visita  al Colegio Félix Rodriguez de la Fuente termino los encuentros literarios, como yo les llamo un poco en broma, a las reuniones que he tenido con los niños y profesores que han leído TANGO, EL PERRO PASTOR durante el curso 2011-2012.  Me ha cundido bastante gracias a que esta historia ha tenido una acogida muy buena. En el colegio Félix Rodriguez de la Fuente, me recibieron con la misma ilusión que en los anteriores centros.

                                      
Me encantó, no pude dejar de fotografiarlo

Fijaos que extraterrestre más gracioso.
Nada mas entrar me encontré con Charlot,pero no era de extrañar, pues en ese colegio el tema de la Semana Cultural había sido EL CINE. El vestíbulo estaba lleno de murales alusivos a las películas más famosas y yo fotografié este mural como muestra de la decoración del colegio.



Las tutoras  Ana Madrid , Isabel Sánchez y sus alumnos habían trabajado concienzudamenteme el libro; los niños estaban muy interesados en lo que yo les contaba; ese día, pude estar todo el tiempo que quise con ellos, al ser un grupo más bien pequeño,no iba a perder mucho tiempo firmando libros; por  primera vez,  no me supo a poco la reunión. Los alumnos de 5º recibieron en su clase a sus compañeros de 6º con muy buena actitud, así pude estar con los dos cursos a la vez.
5º y 6º en el Félix  Rodriguez de la Fuente.

 Siempre  empiezo  contando todo el proceso, desde que se me ocurrió la idea central, hasta que lo tuve en mis manos. También les dije que al principio  quise hacer un cuento un poco cómico, pero después, la historia fue tomando vida propia-como dicen algunos escritores- y se convirtió en un canto a la amistad. Les comenté que  si alguna vez escriben un libro y, se lo publican, comprobarán la alegría que se siente cuando lo tienes en tus manos.
Esta vez me busqué dos secretarios muy amables que fueron apuntando todas las preguntas que me iban haciendo sus compañeros, porque he comprobado que, a veces, cuando llego a casa se me olvidan muchas de las  que me hacen. En la clase  de 6º había algunos chicos muy interesados en el tema editorial; he aquí algunas de las dudas que querían aclarar:
-¿Cuánto se tarda en publicar un libro?
-¿Cuándo te pagan, cuando lo editan o cuando los venden?
-¿Sabes cuántos libros llevas vendidos de Tango?
-¿Cómo hay que mandar los manuscritos, por correo postal o por ordenador?
 -¿Qué es un manuscrito?
-¿Conoces al ilustrador?
Me gustó que me hicieran esta pregunta, porque les dije que no  conocía  a la persona que me había ilustrado el libro, aunque me gustaría. Comentamos las ilustraciones tan buenas que ha hecho y lo conseguido que está el efecto de la falta de visión de Luis.
Otras preguntas:
-¿Con cuantos años empezaste a escribir?
-¿Conociste a los padres de Adrián?
-¿Alguna vez has hecho una poesía?
- ¿Había algún motivo por el que pusiste esa enfermedad en Luis y no otra?
-¿Por qué se te ocurrió que secuestraran a Tango?
-¿Cuántos libros has escrito?
-¿De qué raza era Tango? Esta pregunta la hizo algún despistado.
-¿Cuál ha sido tu libro más vendido?
 Contesté a todas  estas preguntas  y, muchas  más, intentando que aprendieran algunas cosas interesantes si, alguna vez, se decidían a escribir.
Luego Ana, la tutora de 5º me dijo que había sido una charla muy didáctica, que se notaba que había sido maestra. Me dio mucha alegría que hiciese ese comentario.

Después  vino la firma de los libros . Agradezco al profesor de P.T., Victor Martínez, las fotografías que hizo.  Siempre comprometo a algún profesor para que las haga.




Esta parte es la que más les gusta a todos los chicos.


 Creo que tanto , las tutoras, los chicos y yo quedamos muy contentos de nuestro encuentro.
Espero que el próximo curso , cuando se ùblique mi nuevo libro, PALOMA Y EL CORZO BLANCO,pueda visitar muchos Centros más.


viernes, 18 de mayo de 2012

Tango, el perro pastor, visita el colegio Juan Carlos I de Llano de Brujas


Colegio Juan Carlos I  9 de mayo.
 Cuando me llaman de algún colegio para que vaya a hablarles de mi libro “Tango, el perro pastor”, siempre salgo  contenta y con la energía renovada al comprobar que la historia de este maravilloso perro, de los personajes que le rodean y del lugar en donde trascurre la historia  les gusta mucho, tanto a los alumnos como a los profesores. Sin embargo, el entusiasmo que he encontrado en mi última visita al colegio de Llano de Brujas, Juan Carlos I, me ha desbordado. Tengo que agradecerle a la tutora de 6º A, Toñi Catalán, que leyese mi libro-según ella lo hizo en una tarde- y que lo eligiese como libro de lectura. Cuando las  demás tutoras del 3er. Ciclo lo tuvieron en las manos se  pusieron inmediatamente a trabajar en él.

 Virtudes Martínez, tutora de 5ºB, durante la Navidad, preparó un magnífico cuadernillo para realizar  con  los niños  y mejorar la  lectura comprensiva de Tango.

Portada y  cuadernillo abierto.



       Comparando las fiestas y tradiciones de Burgui y Murcia

Además de los cuadernillos, han hecho un trabajo de investigación exhaustivo sobre Burgui, los almadieros y los perros pastores, como podéis comprobar en las fotos de algunos de los murales que adornaban las clases.
Fachada de El Almadiero, Burgui y flores del Tejo
















Almadías bajando el río y más fotografias de Burgui

Trabajo sobre los perros pastores.

Esto no para aquí porque las chicas y chicos de 3er.ciclo han hecho la historia en dibujos con los que van a hacer un cuento digital que colgarán en la web del colegio y que yo también subiré a mi blog en el momento en que me avisen de que está terminado. Estoy esperando con mucha impaciencia ver cómo ha quedado.

Bueno, pues no contentos con este trabajo, Fuensanta Leantes, tutora de 6ºC, ha adaptado la historia para hacer un teatro de marionetas en la semana de animación a la lectura, ¡con canción incluida! De verdad que no tengo palabras ante su entusiasmo. La jefa de estudios Rosa Montesinos y el profesor de informática, Faustino Ruiz, realizaron el trabajo de fotógrafos estupendamente  y pusieron su granito de arena para que todo saliera bien.

                                        Eran muchísimos niños pero no se notaba.
Todos los alumnos esperaban con mucho interés mi visita, se notaba que los chicos tenían mucha gana de conocer a la autora del libro. Los tutores los repartieron en dos grupos: primero entraron los de 6º y luego los de 5º: alrededor de 60 niños en cada sesión. Se portaron de maravilla a pesar de que eran muchísimos; no fue nada dificil porque los dos grupos hicieron gala de una educación exquisita.




Primero les estuve explicando un poco todo el proceso, desde que pensé en la idea central” –un perro pastor que tuviese alergia a las ovejas-, hasta su publicación. En todos los colegios en donde he estado me preguntan que cómo se me ocurrió escribir sobre ese tema; la verdad es que siempre les digo que no sé con exactitud en qué momento me vino a la cabeza esta idea, pero seguramente fue porque en aquella época, mi perra Duna estaba enferma y es posible que viéndola  pensase en las enfermedades de los perros.

                                                            Alumnos de 5º con sus tutores.

Luego les llegó el turno a ellos;los adolescentes de esa edad  tienen las mismas inquietudes, por tanto hacen preguntas parecidas, pero estos me preguntaron algunas distintas . Aquí hay una muestra de las  que me hicieron los alumnos de 6º:

¿Escribes a mano o a ordenador?

¿Dónde te inspiras para escribir?

¿Cómo fue hacerte escritora de cuentos?

¿Que haces cuando no tienes inspiración?

¿Por qué el libro se llama Tango?

¿Los personajes Javieron, Adrian... son reales o ficticios?

¿Por qué hay un niño invidente en el libro?

¿Cual es el mensaje del libro?

¿En qué se basó para escribir el cuento?

 ¿Ha visitado el pueblo de Burgui?

¿Cuánto tardó en escribir el cuento?


Aquí podéis leer  algunas de las inteligentes preguntas que me hicieron los alumnos de 5º

¿Le contaron alguna leyenda los pastores, durante su estancia en Burgui?

¿Qué opinión le merece a usted el Norte de España?

¿Cree que el paisaje del norte tiene un encanto "mágico"?

¿Hará la segunda parte de Tango?

¿Por qué se decidió por ubicar la historia en Navarra?

La verdad es que no se me había ocurrido pensar en una segunda parte de Tango, pero a lo mejor me lo planteo en un futuro.

 Después de contestar a todas ellas y a algunas más, hablamos de mi viaje a Burgui y de cómo recogí la información que amablemente me dieron en aquel pueblo, empezando por El Ayuntamiento, y siguiendo por  Pedro Jesús , el pastor, y Yolanda, la dueña del Hostal.
Este tema aunque parece muy trivial se convirtió en una charla muy agradable que formó una corriente de simpatía entre todos los que estabamos hablando de Tango. El único problema que tuve fue la falta de tiempo. Me hubiese gustado estar con ellos toda la mañana porque creo que no nos aburrimos  pero fue imposible estirar las horas.
Luego vino a firma de libros ¡¡120!!! nada menos. Los niños llevaban sus propias cámaras de fotos para hacerse una mientras que les firmaba su libro. Me hicieron sentir muy importante.

                                               Firmando libros a los alumnos de 6º
                Al tener que firmar tantos ejemplares necesité la ayuda de algunas de las tutoras.

            A continuación veréis los cursos que participaron en el  ENCUENTRO LITERARIO.


6ºA con su tutora Toñi Catalán


6º B con su tutora Paquita Pérez


6ºC. Tutora Fuensanta Leantes

                                                  Ahora vienen los chicos y chicas de quinto.


5º A con su tutor David Palacio

                                               5º B con su tutora Virtudes  Martínez




                                                     5º C con su tutora Mercedes Ferre


Volveré durante la semana de la animación de la lectura para ver  el teatro de marionetas. Dicen que están geniales. Un abrazo para toda la comunidad educativa del C.E.I.P. Juan Carlos I de Llano de Brujas.

                                                                                                  

martes, 8 de mayo de 2012

¡Qué ilusión! Me otorgan el Premio Dardos

Una estupenda y dulce repostera llamada Dulce Luna me otorga este premio; dice que mi blog reune todas las características necesarias para poder llevarlo con orgullo, asi que estoy muy contenta . Si queréis relameros de gusto con sus recetas podéis pasaros por su blog. El link lo tenéis debajo, solo queda pinchar en él  y a soñar con riquísimos sabores.

http://lacaradulcedelaluna.blogspot.com.es/

El premio Dardos se concede para reconocer los valores culturales, éticos, literarios y personales transmitidos en forma de creatividad y palabras. El premio es creado con la intención de promover la fraternización entre bloggers y es una manera de mostrar afecto y gratitud por el trabajo realizado".Y sus normas son
1º Aceptar el premio colocando una entrada en tu blog con la imagen del premio, el nombre de la persona que te lo ha otorgado y un link a su blog.

2º Pasar el premio a otros blogs que son dignos de este reconocimiento, poniéndote en contacto con los bloggers para indicarles que han sido seleccionados para este premio.
Yo les voy a otorgar este premio a http://matildalibros.blogspot.com.
 
                                                        http://sognareprofundere.blogspot.com.
Creo que representan todos los valores a los que hace mención este premio, y para mi ha sido un privilegio conocerlos




domingo, 6 de mayo de 2012

Julia, la niña que no quería aprender a leer.Educación Infantil y 1er. ciclo.





Julia tenía seis años, unos ojos azules  preciosos y unas ganas tremendas de aprenderlo todo. En el colegio, siempre estaba muy atenta escuchando las explicaciones de la profesora; en su casa, cuando sus padres conversaban, les prestaba mucha atención para no perderse ni un detalle de su charla y, cuando salían las noticias por la tele, se sentaba en el sofá y estaba allí calladita hasta que su papá decía:
-Julia, es la hora de cenar; venga vamos a la cocina- y, como si la estuviesen separando de un programa divertidísimo de dibujos animados, se levantaba a regañadientes detrás de él porque todavía no había terminado el telediario.
Por todo lo que os he contado anteriormente es por lo que su profesora se extrañaba tanto de una cosa: Julia no tenía ningún interés en aprender a leer. Daba igual que Dña. Pepita le pusiera los dibujos más bonitos  en la pizarra para que memorizase la L o la M, que las fichas fueran divertidas o que cantasen canciones con las letras; ella lo hacía todo  pero con una desgana tan grande que la maestra se enfadaba y le decía:
-Julia, ¡cómo es posible que sepas el nombre de los continentes y las tablas de multiplicar y no quieras aprender como se lee la M con la A! No lo entiendo.
Julia la escuchaba y se callaba, ella tenía un secreto que no le había contado a nadie.
Su madre, todos los días, a la hora de acostarse entraba en su dormitorio y le leía un cuento. Ella tenía una voz preciosa, suave y acariciadora y la niña que se había acostumbrado a escucharla antes de dormirse, no se imaginaba una noche sin la cálida presencia de su madre recostada  a su lado,  con su cabeza apoyada sobre la almohada.
En una ocasión en que su mamá había vuelto muy cansada del trabajo, después de salir de su cuarto como todas las noches, Julia oyó que su padre susurraba en voz baja:
-¡Qué ganas tengo de que aprenda las letras! Así no tendrás que leerle más cuentos y podrá hacerlo ella sola.
-No me importa, sé que a ella le gusta-le contestó su madre mientras estaban en la cocina preparando la cena.
Julia les escuchó arrebujada debajo de su edredón y no le gustó ni una pizca lo que había oído; pensó que por nada del mundo querría dejar de oír la preciosa voz  de su madre antes de dormirse, eso le ayudaba a no tener pesadillas, así que, allí mismo lo decidió, no aprendería nunca a leer y, su madre, no tendría más remedio que  seguir leyéndole cuentos hasta que fuese muy mayor.
El trimestre estaba terminando y la niña seguía sin prestarle la menor atención al libro de lectura; llegó el invierno y, un día, el termómetro marcó 4 grados bajo cero. Esa noche, la mamá de Julia subió como de costumbre a su habitación con un  cuento bajo el brazo decidida a leérselo, pero  cuando quiso pronunciar la primera palabra del mismo, se dio cuenta de que no  salía ni el más leve sonido de su garganta, intentó volver a empezar pero sus cuerdas vocales se negaban a emitir lo más mínimo; se había constipado y, por consiguiente había perdido la voz.  Aquella noche, Julia se acostó sin su cuento y, cuando se durmió, una pesadilla terrible apareció en su sueño. Soñó que iba con sus padres al médico que cura las gargantas de los niños afónicos. Este señor los recibió en un despacho de paredes muy altas pintadas de negro, con muebles  negros y vestido con una bata también de ese color. En la puerta de su despacho se podía ver este letrero “OTORRINOLARINGÓLOGO” claro que Julia no pudo entender lo que allí decía. Cuando se levantó del sillón  negro en el que estaba sentado avanzó hacia ellas con  cara de mal genio y, señalándola con el dedo, le decía:




-Julia, por tu culpa, a tu madre se le ha gastado la voz; eres una niña egoísta, en lugar de aprender pronto a leer, la has obligado a que fuerce tanto la garganta que ya no podrá hablar nunca más.
El médico  se iba acercando más y más de forma amenazadora y  la fue arrinconando contra la pared hasta que Julia empezó a llorar y a chillar:
-¡No quiero que mi mamá se quede sin voz, voy a aprender a leer para que ya no tenga que esforzarse más! y, así, seguía y seguía suspirando entre sollozos. En ese momento entró el padre de Julia:
-¡Despierta, despierta! Tienes una pesadilla, estás soñando.
Julia abrió los ojos y vio a su lado a su papá:
-¿Y mamá? ¿Está mejor?
-Sí, me ha dicho que te lleve a la cama con nosotros.
Aquella noche Julia durmió entre sus padres y ya no tuvo más pesadillas.
A la mañana siguiente, cuando llegó al colegio, Dña. Pepita observó que se había realizado un cambió en la niña; estaba atendiendo a la pizarra e intentaba leer con sus compañeras. Desde ese día, para ella,  leer fue  coser y cantar. Primero juntó la M, la L, y la S con las vocales y enseguida supo  que se leían Ma, Me, Mi, Mo, Mu, La, Le, Li, Lo, Lu y Sa, SE, Si, So, Su. Luego vinieron sílabas más difíciles como Pra, Pre, Pri, Pro, Pru o Bla, Ble, BLi,  Blo, Blu. Después Trans, Cons  y otras por el estilo y, tras algún esfuerzo más, consiguió leer todas las páginas de su libro de lectura. Por fin había aprendido a leer y pudo descubrir que leer sola, sin necesitar a nadie, también era algo muy bonito.
Todos estaban muy contentos con ella, especialmente Dña. Pepita que al final había visto recompensados todos sus esfuerzos. De todas maneras, su madre siguió leyéndole todas las noches un cuento pero, cuando Julia la veía  con mala cara o con ojeras, le preguntaba:
-Mamá ¿estás cansada esta noche?-, y si le notaba la voz un poco afónica le decía-Hoy no hace falta que me leas nada, te lo voy a leer yo a ti. Entonces la madre de Julia la miraba agradecida con una sonrisa y era ella la que se recostaba para escuchar a su hija. Así Julia comprendió que saber leer no era malo sino todo lo contrario, porque aunque su mamá seguía contándole cuentos por las noches, de vez en cuando, ella podía echarla una mano para que no se cansase demasiado.

Julia,según mi nieto Guille. Este dibujo lo ha hecho co un programa que tiene en su ordenador.


Los otros dibujos están sacados de internet. Uno de ellos coloreado por LuUci. Espero que os gusten

martes, 1 de mayo de 2012

FELIZ DÍA DE LA MADRE. Guille y Pablo: Mamá se queda en casa. Infantil y Primaria.

DEDICADO A MI HIJA MAYCA Y  A TODAS LAS MADRES QUE, CÓMO ELLA,  TIENEN SIEMPRE LA SENSACIÓN DE QUE EL TRABAJO LES QUITA UN TIEMPO PRECIOSO PARA ESTAR CON SUS HIJOS.

Hoy Guille y Pablo están muy contentos porque su mamá tiene gripe.
Bueno, no es que se alegren de que esté mala, no, lo que ocurre es que gracias a eso, se va a quedar en casa esta tarde, y eso, no es lo corriente, por eso están felices.
-Mamá, por favor quédate también mañana-, le piden con insistencia, esperando que su madre les conceda otras horas de su compañía.
-Veremos cómo me encuentro-,  les contesta.
Mayca tiene que trabajar; en estos tiempos, tanto el padre como la madre tienen que traer un sueldo a casa.
-La vida está muy cara -, les oyen decir a menudo, por eso los niños cuando llegan con la señorita que los cuida, encuentran la casa vacía y no les gusta. A ellos les encantaría que su madre estuviese allí para abrirles la puerta y prepararles siempre la merienda, por eso, su día preferido es el viernes porque su mamá sale de trabajar a las tres de la tarde y ya están juntos todo el fin de semana. Limpian al loro, y juegan con él  durante mucho rato; Wally se pone muy contento, se le nota porque empieza a gritar y a imitar sonidos. También arreglan  los peces y  las tortugas.  Como podéis ver tienen donde entretenerse con tantas mascotas. Después hacen pasteles de chocolate los tres juntos. A veces su padre hace un pan que le sale muy rico. Son todos unos cocinillas


Hoy es como si fuera viernes; la casa no está vacía,  la presencia de mamá la llena por completo. A Guillermo  y a Pablo  les gusta abrazar a su madre y cuidarla, la tapan con una manta muy calentita de color naranja que les regaló la abuela y le hacen Reiki para que se sienta mejor, a veces le dan masajes en el cuello. Guille  y Pablo saben hacer que la gente que está su lado se encuentre bien. A Pablo le gusta que su mamá le corrija los deberes. Tumbada en el sofá, con la nariz roja como un payaso, habla como si tuviese una pinza puesta en la nariz porque está muy constipada; entonces les pregunta:
-¿Pablo has hecho la página de restas  que te quedaba?
-Sí, mamá ya le he terminado.
-A ver tráela -. Entonces Mayca se incorpora un poco y se la corrige.
-Pero  Pablo, 3-3 no son 6.
-Ya lo sé mamá, pero estoy cansado de que siempre me pongan muy bien. Este niño siempre tiene respuestas para salir del paso cuando tiene algún problema.
-Guille ¿has leído? Enséñame cuántas páginas te tocaban para hoy. Aunque tiene fiebre, saca fuerzas para controlarlo todo.
Después de terminar las tareas se tumban en el suelo a su lado, Guille prepara un montón de papeles para hacer papiroflexia y Pablo le ordena los lápices de colores a su hermano. Pablo es  muy ordenado.

Esta tarde no han ido a Kunfú, su madre les ha perdonado las actividades extraescolares. Ella siempre tiene la sensación de que no está el tiempo suficiente con sus hijos, así que  hoy podrá desquitarse un poquito. Su madre, para consolarla, le dice:
-Lo importante no es la cantidad, sino la calidad del tiempo que pases con ellos.
 Guille y Pablo se acuestan felices porque saben que al día siguiente, cuando vuelvan del colegio van a encontrarse otra vez la casa llena: estará su madre y podrán comer con ella  el cocido que hará la abuela y que es  lo que comen siempre que alguien está malo en casa.
¡Menos mal que a los dos les gusta mucho la sopa y los garbanzos!
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